¿REVIVIRÁ LA INTERNACIONAL SOCIALISTA CON PEDRO SÁNCHEZ?

Néstor Hernando Parra

“Nuestra Internacional no puede convertirse en una organización exclusivamente europea…Tenemos que encontrar formas responsables y no burocráticas para hacer de la Internacional un foro abierto al debate y a la colaboración de representantes de otras partes del mundo. Para ello, lo esencial no es que estemos todos absolutamente de acuerdo acerca de todas las cuestiones ideológicas, sino que todos tengamos un verdadero sentido de solidaridad internacional»

Olof Palme [1]

El 4 de marzo de 2020 publiqué en esta página web una reflexión sobre la oportunidad que vivió América Latina y el Caribe, hace medio siglo, de implantar el sistema político de la Socialdemocracia que erige como eje la libertad y la solidaridad.[2] El tema se trató en Portugal en la denominada “Conferencia de Lisboa. Procesos de democratización en la Península Ibérica y en la América Latina” reunida en Estoril entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 1978. De esa forma, se daba continuidad al diálogo Europa-América Latina iniciado en la Conferencia de Caracas de 1976 y del Encuentro que después se celebró en Ciudad de México. La de Lisboa fue presidida por Willy Brandt, presidente de la IS, premio Nóbel de la paz, Mario Soares, ex primer ministro de Portugal, y Felipe González, por entonces secretario general del PSOE.

Participaron representantes de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela por América Latina. De Europa acudieron a la reunión Austria, Bélgica, España, Francia, Irlanda, Italia, República Federal Alemana, Suecia y Portugal. Además, Senegal. Y representantes de la IS, FES, ICSDW (que agrupa a mujeres) y IUSY (juventudes socialdemócratas). En total, más de setenta asistentes.

El acercamiento entre los partidos socialdemócratas de Europa y de América Latina se dio gracias a la apertura democrática en Venezuela iniciada por Rómulo Betancourt y seguida por Carlos Andrés Pérez, dirigentes de Acción Democrática -AD, y al bum petrolero de principios de los 70 del siglo pasado. La Fundación Friedrich Ebert, mano filántropa de la IS, ayudó a crear el Centro de Estudios Democráticos de América Latina -CEDAL, en San José, Costa Rica, el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales -ILDIS de Caracas y más tarde el de Quito. También la revista Nueva Sociedad en la que Mario Soares fue uno de sus fundadores, publicación que justo está cumpliendo 50 años de continua edición desde que se inició en San José, si bien a partir de 1975 se editó en Caracas hasta 2005 cuando se mudó a Buenos Aires. En su reciente edición de septiembre aparece un amplio y documentado relato firmado por Thomas Straka[3] en el que señala la Conferencia de Caracas como el punto de partida de la globalización de la socialdemocracia.

En América Latina, ayer como hoy, había un abanico de regímenes políticos, desde democracias electivas con diferentes matices, hasta sistemas abiertamente totalitarios caracterizados por el más absoluto desprecio por los derechos humanos en cuyas sociedades se ignoraban las justas aspiraciones del pueblo a disfrutar de justicia social e igualdad de oportunidades, sin olvidar los que se asomaban de forma tímida a la democracia a través de partidos de izquierda, de derecha o de centro. Procesos propios que, como bien lo dijo Felipe González en el discurso inaugural en Lisboa, “hay que respetar…sin entrometerse en la evolución interna de las fuerzas políticas que luchan por la libertad del pueblo, ampliando generosamente las relaciones con aquellas que luchan contra la dictadura, y sin tener un modelo estrecho, como algunas veces creímos, intentando encontrar un  interlocutor que respondiera al abecedario de nuestras convicciones ideológicas porque, a mi juicio, eso es cometer un gran error”.

Entre los dirigentes de partidos democráticos de ambos lados del Atlántico que asistieron a la Conferencia de Lisboa cabe recordar, además de los ya citados, a Antonio Guterrez, Secretario Nacional del Partido Socialista Portugués (después presidente de la IS entre 1999 y 2005 y actualmente Secretario General de las Naciones Unidas); a Bernt Carlsson, -Secretario General de la IS entre 1976 y 1983, quien murió el 21 de diciembre de 1988 en la explosión del vuelo 103 de Pan-Am de Londres a Nueva York, cuando fungía como el Noveno Comisionado de Naciones Unidas para Namibia, justo un día antes de la firma en la sede la ONU de la independencia de la antigua colonia alemana y dada en administración desde 1922 a la Unión Sudafricana por la Sociedad de las Naciones (1918-1946), país que se resistió a reconocer a la ONU como sucesora de la Liga de las Naciones.

Este hilo lleva a recordar el asesinato del gran dirigente socialdemócrata sueco, Olof Palme, el 28 de febrero de 1986 en Estocolmo siendo Primer Ministro de Suecia y Vicepresidente de la IS, también atribuido, aunque nunca probado, a sectores  sudafricanos, dado su franco respaldo a los movimientos pacifistas, la defensa de los derechos humanos, su interés por la superación social de los estados del Tercer Mundo y en particular al Congreso Nacional Africano partido de oposición al apartheid al cual perteneció Nelson Mandela.    

El tema central debatido en la Conferencia de Lisboa fue el de Nicaragua, analizado ampliamente en el Comité en el que participé y que se concretó en la resolución que leí ante los medios acreditados en la que se acuerda “recomendar a los partidos miembros y afines:

  1. Que influyan en sus respectivos países para que se retire a la dictadura de Somoza todo apoyo político y diplomático.
  2. Que se suspenda todo lo que pueda considerarse como cooperación, militar, económica, financiera o técnica y como aprobación a dicho régimen.
  3. Que se lancen campañas de solidaridad en todos los países a favor de la liberación del pueblo nicaragüense.

Igualmente, se encarga a los Partidos Revolucionarios Dominicano, al Partido Popular de Jamaica y a Acción Democrática de Venezuela para coordinarse, promover e implementar las medidas que fueren necesarias para apoyar la lucha del Frente Amplio Opositor (FAO) de Nicaragua, así como la decisión de establecer un gobierno provisional que sustituya a la dictadura. El programa de FAO y la confianza que merecen las personalidades propuestas para integrar dicho gobierno provisional constituyen una garantía para la democratización de Nicaragua”.[4]

De forma simultánea a la apertura social democrática descrita, a propuesta del presidente Richard Nixon, el profesor austriaco Milton Friedman de la Universidad de Chicago, con el respaldo de la CIA, ensayaba en Chile la teoría del schock a fin de defenestrar a Salvador Allende, reducir al mínimo la intervención del estado en la economía y robustecer el sistema liberal-capitalista mediante lo que dio en llamarse el neoliberalismo. Después del fracaso del primer shock y ante el éxito del segundo, Reagan y Thatcher implantaron el neoliberalismo en sus respectivos países que luego se impuso a diestra y siniestra mediante el Consenso de Washington. Teoría de la que, como tantas veces lo hemos dicho, se contagiaron los partidos socialdemócratas de países europeos donde se había logrado implantar el estado de bienestar.

La situación actual de Europa puede describirse como que está en una encrucijada política, económica y social producto de los caprichos expansionistas de Putin que están afectando a Occidente; de los perfiles autocráticos de Polonia y Hungría; y a recientes avances de la extrema derecha en Suecia e Italia que están en la etapa de constituir gobierno. En cambio, en América Latina asoma una nueva izquierda democrática y social, particularmente en Chile, Colombia y Brasil (¿Lula tiene un pie en el estribo para volver a gobernar?). Tendencia muy distinta a la de regímenes dictatoriales como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua donde los derechos humanos, pilar de la democracia, son flagrantemente desconocidos.   

Cabe advertir que tanto en Europa como en todo el continente americano el manejo de la pandemia por los respectivos gobiernos, la invasión de Rusia a Ucrania y las consecuentes medidas de la U.E., Gran Bretaña y EE. UU. han producido crisis en los sectores energéticos y alimentario, así como una inflación desbordada que lleva a predecir una recesión mundial de incalculables consecuencias. Incluso a la posibilidad de que estalle la tercera guerra mundial en la que se utilice el poder nuclear para “atacar al enemigo”. Crisis que conducen necesariamente a una mayor intervención del estado que a la postre propicia la aceptación de propuestas totalitarias de la extrema derecha, tal y como sucedió en los 30 del siglo pasado en Europa.    

Quizás esto explique, así sea parcialmente, el marchitamiento gradual de la Internacional Socialista -IS, de Postguerra (1951) resultado de conferencias previas, la de 1946 patrocinada por el Partido Laborista Británico y la de Zúrich en 1947. Las 27 organizaciones políticas fundadoras de la IS acogieron un capitalismo descentralizado, invocaron construir una sociedad libre y democrática y rechazaron el comunismo soviético como un nuevo imperialismo, mostraron una “tercera vía”.  Entre las muchas reuniones que siguieron destaca la que eligió presidente a Willy Brandt en Ginebra en 1976, cargo que desempeñó hasta 1992. Desde el XXV Congreso reunido en Cartagena de Indias en 2017, presidido por Horacio Serpa, dirigente del ala progresista del Partido Liberal Colombiano, entró en receso.

Ahora, de acuerdo con lo convenido en la Comisión Ejecutiva (Bureau) de la IS reunida en Ginebra el 7 y 8 de julio de este año, Pedro Sánchez, presidente de gobierno de España, en su calidad de Secretario General del PSOE será el anfitrión del XXVI Congreso en la última semana de noviembre de este año, entre el 24 y 27, posterior a la reunión de la IS de mujeres. Según se anuncia, Sánchez será elegido presidente la IS con lo que consolidará su imagen en el escenario internacional en el que se mueve como pez en el agua. Y reforzará su imagen entre los electores españoles de izquierda en vísperas de elecciones municipales, autonómicas y generales, en distintas fechas el año entrante.

La reunión de Ginebra se centró en tres temas que se supone serán ampliados en Madrid: trabajar por la paz y la seguridad internacional sobre la base de objetivos comunes, principios y reglas compartidos; fortalecer la democracia y garantizar los derechos fundamentales; y hacer frente a las crisis globales: la pandemia, el cambio climático, la economía, la migración y refugiados. Además de expresar su preocupación por la “retirada del multilateralismo” y la “devastadora crisis de paz y seguridad” por la situación de Ucrania; manifestaron preocupación por los conflictos en Medio Oriente, Yemen, Siria, Camerún, la región de Sahel y la República Democrática del Congo. América Latina no aparece mencionada. Ojalá los presidentes de gobierno de España y Portugal, Pedro Sánchez y Antonio Costa, revivan el interés por la suerte de los países iberoamericanos mediante el fortalecimiento de los partidos afiliados a la IS tal como sucedió en 1978 con la Conferencia de Lisboa.

Y, lo más importante, fortalezcan la Internacional Socialista como foro democrático al servicio de los postulados de la libertad, la solidaridad, la democracia y la vigencia de los derechos humanos.

Valencia, 7 de octubre de 2022


[1] Carta a Willy Brandt y a Bruno Kreisky del 29 de abril de 1974. La Alternativa socialdemócrata. Editorial Blume. 1977

[2] Cuando la socialdemocracia se asomó a América Latina DISPONIBLE EN: https://eldrondelpensamiento.com/2020/03/04/cuando-la-socialdemocracia-se-asomo-a-iberoamerica/

[3] https://nuso.org/articulo/nueva-sociedad-socialdemocracia-venezuela/

[4] Conferencia de Lisboa. Edición del Departamento Internacional del Partido Socialista. Lisboa. 1978

4 respuestas a “¿REVIVIRÁ LA INTERNACIONAL SOCIALISTA CON PEDRO SÁNCHEZ?

  1. Muy útil y necesario artículo para entender la necesidad de las alianzas para defender la libertad y la democracia. Trágica, sin duda, la situación de Nicaragua, desafortunadamente reflejada también en Venezuela.

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  2. Leo con sorpresa que la IS tiene una reunió programada para noviembre, y además en España. Además, amigo Néstor, afirmas que Pedro Sánchez puede ser elegido presidente del organismo. Vaya dos noticias importantes. No las he visto recogidas en ningún medio de los que frecuento.
    Soy de aquellos, no creo que muchos, que ha echado de menos a la IS en estos últimos años. Coincido contigo en la importancia que tuvo en el pasado, pero no es menos cierto qué, cuando enumeramos sus intervenciones más interesantes, como la de Lisboa en la que fuiste actor importante, a mi se me antoja que hablamos de hechos de un tiempo remoto, muy remoto. Si rememoramos lo que ha pasado con Nicaragua desde los tiempos de Somoza a los del actual tirano, Daniel Ortega, creo que nos hacemos una idea de la dimensión de eso que llamo «tiempo remoto».
    No sé si la IS está muerta o todavía resiste con respiración asistida en coma profundo. Ojalá existiera un frente común de los gobiernos progresistas, de filiación socialdemócrata. La verdad, no obstante, es que su práctica desaparición durante las últimas décadas -la de la IS- me inspira cero optimismo. Ojalá me equivoque.
    En el mundo en el que vivimos, tanto más cuando estamos en guerra -miedo me da escribirlo-, queramos o no reconocerlo. Los misiles caen de nuevo sobre Kiev, y la amenaza de Putin de pasar a mayores es muy verosímil [dicen los analistas que podría hacerlo de forma no convencional, pero sí efectiva, como un incidente nuclear en Zaporiyia con efectos internacionales superiores a los de Chernobil].
    Ahora bien, dónde están los liderazgos de otra época [a los que tú has extrañado en alguna entrada anterior]. Dónde los alemanes del SPD. los nórdicos, o los laboristas británicos, por no hablar de franceses, italianos, etc. [el PD italiano, por ejemplo, bastante tienen con Meloni, Salvini y Berlusconi, y con su propia crisis de representatividad]. Todos y cada uno de ellos tienen sus propios problemas dentro de casa, con la gestión de la crisis post pandemia y con los efectos de la guerra en el Este, incluyendo el ascenso amenazante de las derechas más extremas aquí y allá.
    De América Latina qué puedo decirte que no sepas. Las llamadas izquierdas latinoamericanas son tan plurales que habría que abordarlas una a una, y eso sin caer en lo que frecuentemente se hace desde Europa, que es poner en el mismo saco a Kirchner, Maduro, AMLO, Díaz-Canel, Ortega, Petro, Boric… Lula (?).
    No lo veo factible, la verdad. No lo veo. Pero quisiera equivocarme de medio a medio. Un abrazo.

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  3. Apreciado Profesor y amigo Joan:
    Es cierto: hablamos de tiempos remotos y de futuros extremadamente inciertos con nubarrones de guerra, amenaza del uso de armas nucleares, crisis alimentaria y energética….Y si por acá llueve, por ALC no escampa: el populismo, de izquierda y de derecha, posan de salvadores, pero no hay la menor posibilidad de que logren hacer realidad sus propuestas vanas.
    ¿Revivir la IS? Es un gran reto, pero en ese empeño podrían concentrarse los partidos socialdemócratas europeos con Alemania, España, Suecia, Portugal, Laborista de GB, etc. a la cabeza. La justificación: crear un gran frente por la vigencia de los derechos humanos, la libertad y la solidaridad.
    !NO perdamos la esperanza!
    Un abrazo

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