“ESTADOS MAFIOSOS”

NÉSTOR-HERNANDO PARRA

“La democracia no puede desarrollarse en estados mafiosos que utilizan las estrategias, las tácticas, los métodos del crimen organizado y cuentan con el respaldo de un Estado soberano”.

Moisés Naim[1]

Abunda la literatura política que se ha publicado durante los últimos decenios resaltando los riesgos, los peligros que enfrenta la democracia, y también sus imperfecciones. Estados Unidos es el mejor ejemplo, así quedó demostrado durante la administración Trump. La urbanización, los avances tecnológicos, la globalización, entre otros factores, han favorecido la destrucción de valores y principios en los que se fundamenta ese tipo de gobierno en el que el principal propósito es la libertad.

Naím ha venido estudiando ese tema cuyos resultados publica en artículos y libros como “El Fin del poder” y ahora “La revancha de los poderosos”. En éste, dedica gran parte a analizar lo que denomina “Autócrata 3P”: el Populismo entendido como una estrategia para obtener y ejercer el poder que finalmente corroe el sistema de pesos y contrapesos que caracteriza a la democracia; la Polarización, que persigue exacerbar los ánimos de los adversarios políticos a quienes hay que tratarlos como enemigos; y la Posverdad una forma de hacer confusa e incomprensible la diferencia entre el significado de verdad y el de falsedad.

Diferencia la autocracia de la dictadura -que pervive como sistema en varios países -China, Siria, Bielorrusia y Cuba- en cuanto aquella se reviste de apariencias democráticas, comenzando porque hay elecciones, supuestamente libres, y se presentan como la “voz del pueblo”, mientras se dedican a socavar las instituciones democráticas. El engaño es fundamental, complementado con el sigilo. Se identifican por concentrar el poder en el ejecutivo y ejercerlo el mismo mandatario de manera indefinida. Para ello, modifican la Constitución a su manera y gusto. Polonia, Hungría -miembros de la Unión Europea- han sustituido a jueces por amigos fieles al presidente. Turquía, a raíz de un golpe de estado fracasado (2016), purgó a militares y jueces. Venezuela (2004) duplicó el número de jueces del Tribunal Supremo. Bolivia y Rusia han modificado la Carta Magna para extender el periodo del mandatario de turno.  

Concentrar el poder de la información es objetivo común de dictadores y autócratas. El caso paradigmático es Italia (1994) cuando Berlusconi, el propietario de Mediaset, un cuasi monopolio de cadenas de televisión, la puso al servicio de su campaña electoral. Desde entonces, varios personajes mediáticos han accedido al poder de su respectivo país: Trump, después de 40 años de aparecer en la pantalla de la TV, es el máximo exponente, pero también hay otros ejemplos como el Jimmy Morales en Guatemala, un humorista. Hoy, es evidente que la política-espectáculo es una modalidad que se extiende de forma acelerada hasta que “desaparece por completo, la libertad no puede resistir mucho tiempo.”

La tecnología junto con la globalización facilita a los dictadores y a los autócratas intervenir en procesos electorales de otros países. De nuevo, Estados Unidos es un ejemplo ya demostrado. En la consulta popular -inconstitucional- de 2017 en Cataluña que perseguía declararse república independiente, Rusia tuvo en principio el inconveniente de que su sistema informático invasor no hablaba español, pero, con la ayuda de Venezuela, a través de un ejército de bots logró difundir en las redes sociales mensajes para influir en la decisión por el sí de los catalanes.

El dinero es clave para poder instaurar una autocracia 3P. Dinero saqueado de las arcas públicas convierten a su país en una cleptocracia y exportan la corrupción tal y como ha quedado demostrado en el caso de Odebrecht, la empresa privada insignia de Brasil, que logró hacerse con jugosos contratos en una docena de países mediante sobornos a funcionarios públicos en connivencia con empresarios locales.  

Al respecto, el autor afirma: “Las democracias pueden coexistir con cierto grado de corrupción; siempre lo han hecho. Sin embargo, no pueden sobrevivir si los responsables de las máximas instancias de la administración son, además, los jefes de unas inmensas organizaciones criminales que controlan instituciones públicas cruciales (policía, ejército, servicio de inteligencia, servicio diplomático, agencias tributarias, aduanas, organismos reguladores, etcétera) y lucrativas entidades privadas (empresas estatales protegidas, industrias que explotan los recursos naturales, monopolios privados, etcétera)”

La antipolítica es otra forma que utilizan los aspirantes a autócratas para capitalizar el descontento de los gobernados, sean de izquierda, derecha o centro. Se trata de manipular la desesperanza, el desprecio, el desafecto de quienes se sienten marginados de los supuestos beneficios comunes que los políticos ofrecen en sus campañas electorales, pero no los cumplen. También, alimentan el resentimiento del pueblo con las élites gobernantes. Entre esos grupos cabe destacar a la nueva clase media de algunos países emergentes que alcanzó a transitar, durante un corto periodo, el camino de la prosperidad -mediante educación, protección social- y de repente han tenido que regresar -frustrados- al estado de marginalidad del que habían salido. Argentina a principios de siglo XX era uno de los cinco países más desarrollados del mundo, pero reversó por los continuos gobiernos populistas y sus luchas intestinas. Hasta el punto de que en este momento es uno de los países con un horizonte económico y social oscuro.

Después de un minucioso análisis de las características y efectos políticos de los Autócratas 3P, a través de más de 200 páginas, está el capítulo que más me ha interesado: “Estados mafiosos y gobiernos criminales” que parte del saqueo de las riquezas de la sociedad por los gobernantes y sus compinches, corrupción que incrementa la desigualdad. Ilustra esta aseveración con los “oligarcas privados” que tienen bajo su control la riqueza de Rusia, por voluntad explícita de Vladimir Putin, tal y como lo expuse en artículo anterior.

Citando a Charles Tilly de la Universidad de Columbia, recuerda que “todos los estados tienen un origen mafioso”, por cuanto, como lo afirma el historiador Frederic Lane, “los gobiernos, al igual que las bandas criminales se dedican a <vender protección> tanto si la gente quiere como si no.” Además, monopolizan el expolio y lo convierten en pagos periódicos, denominados <impuestos>.  Por fortuna, después de cuatro siglos de evolución, ese tipo de Estado depredador ha evolucionado hacia lo que hoy conocemos como una <democracia moderna>, si bien ha habido periodos de retroceso cuando el Estado de <repatrimonializa> para favorecer a un grupo de amigos, con el efecto de que los gobernados dejan de creer en la imparcialidad del Estado y toman conciencia de que “los frutos de su esfuerzo acabarán transferidos a personas con contactos políticos, y eso es, para el Estado mafioso casi una declaración de principios.”

Naím pone trae a colación a la Italia de Berlusconi, pero pone como ejemplo paradigmático a Rusia en cabeza de Vladimir Putin por cuanto, además del dominio interno (mediante transferencia de propiedad pública a su grupo de amigos oligarcas) extiende su poder a través de diferentes medios, especialmente tecnológicos, para desestabilizar países de diferentes latitudes. También cita a los narcoestados -especializados en tráfico de drogas- tal el caso de Venezuela donde un grupo de funcionarios garantizan rutas de distribución internacional por cuyos servicios reciben pago personal. A lo que cabe agregar a los carteles mexicanos que se extienden a otros países como Colombia y conforman redes criminales, ejércitos privados, para la protección de sus miembros y sus actividades.

Ilustra sus afirmaciones con otros ejemplos como el de Hungría, donde, según el Centro de Corrupción de Budapest, “el 90 por ciento de los ingresos totales procedentes de contratos públicos financiados con dineros de la Unión Europea acaba en manos de los amigos de Orbán, con unos sobrecostos que pueden superar entre dos y doce veces el presupuesto original”. Irán -y su teocracia- no se queda atrás. Hezbolá no sólo es su protegido en El Líbano, sino también en Venezuela. Como puede apreciar el lector, prolifera ese tipo de Estados, en diferentes grados y formas, en muchos países que aparentan ser democracias.

El corto pero sustancioso capítulo sobre Estados Mafiosos termina resaltando la forma como se han incrustado – incluso intentado hacerse con el control- en organizaciones internacionales como Interpol, una alianza de colaboración entre las policías de varios países para intercambio de <informaciones sensibles> entre los asociados. Al infiltrarse, resultan compartiéndolas con los delincuentes.

El panorama político global se hace imprevisible, en cuanto la pugnacidad bélica entre Oriente y Occidente sigue creciendo. China, la nación más poderosa después de Estados Unidos en cuanto a capacidad bélica, está haciéndose sentir en respuesta a la reciente visita de Nancy Pelosi a Taiwán, la antigua Formosa, ha prendido las alarmas en cuanto sigue sosteniendo que la Isla es parte de su territorio soberano. En consecuencia, parecería que la democracia está haciendo agua pues en el propio barco hay fuerzas que pujan por hacerse con el control del poder. Las elecciones de noviembre en Estados Unidos será un momento clave.

Valencia 5 de agosto de 2022


[1] Naim M. LA REVANCHA DE LOS PODEROSOS. Debate. 2022  

2 respuestas a ““ESTADOS MAFIOSOS”

  1. Negrísimo panorama el que dibujas, amigo Néstor, en sintonía con el libro que reseñas de Moisés Naím. La verdad, son tiempos difíciles para los demócratas, así que poco puedo aportar que mejore el panorama que describes.
    Tomo nota de ese concepto: Autócrata 3P. Populismo, polarización i posverdad conforman una mezcla explosiva. Estamos viviendo estos días el registro de la casa de Trump por el FBI y las extraordinarias consecuencias que está teniendo y, aún más, las que puede tener a corto y medio plazo.

    Quién nos iba a decir que veríamos algo así en los Estados Unidos. Con el corazón en un puño vamos a estar antes y después de las elecciones de noviembre. Eso me temo, amigo mío.

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  2. Gracias, apreciado Profesor y amigo Joan, por tus comentarios. En efecto, los crímenes contra el Estado, como los que supuestamente Trump ha cometido, en lugar de producir repudio, generan solidaridad en su partido Eso me recuerda cuando los argentinos peronistas se unieron bajo el grito de: «Ladrón o no ladrón, queremos a Perón.»
    Con la presencia, como invitados especiales, de Orban y Farage, Trumo ha clausurado la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Dallas. Ese «festival» ha compactado a los republicanos y hace prever que será el candidato de ese partido `para el próximo periodo presidencial. Pero, antes tomará el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de noviembre.
    En pocas semanas sabremos qué tan fuerte e independiente es el poder judicial en Estados Unidos.
    Lamentable y preocupante situación pues los vasos comunicantes con la derecha europea alimenta a los partidos que prefieren a los autócratas y dictadores sobre los demócratas.

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