2022: DE LA PANDEMIA, LA POLÍTICA Y ALGO MÁS

Néstor-Hernando Parra

1.Tercer año de la pandemia

Van dos años de pandemia, de muertes que suman millones en el mundo y dejan tristeza y resiliencia entre los deudos y de la población en general, de confinamientos necesarios, restricciones prudentes, a pesar de las vacunas -de propiedad privada- que nos han devuelto un poco la esperanza de no contagiarnos del virus. Olas de contaminación que no cesan, de escaso progreso, inflación alta y creciente desempleo, de incremento de las desigualdades entre países altamente desarrollados, atrasados y subdesarrollados, así como internamente en las sociedades avanzadas. Nos asomamos a un nuevo año en el que se prevé que el virus continuará mutando hacia nuevas variantes e, incluso, se habla de un “nuevo” virus como resultado de las mutaciones. Así que los científicos tienen la palabra para seguir investigando y aprendiendo.

Como lo hemos registrado en otras reflexiones, en estos dos años los cambios tecnológicos han sido acelerados y adoptados como imperiosa necesidad para mantenernos comunicados, impartir y recibir educación, trabajar -los que han tenido la suerte de conservar su ocupación activa-. Los cambios han venido para quedarse. Los avances de las aplicaciones digitales nos anuncian la invasión de la virtualidad en casi todos los campos de actividad humana. Como consecuencia, tenemos que resignarnos a perder -del todo- la privacidad, aunque es de desear que se respete la interioridad de cada persona. Los poderes de la comunicación y de la economía se concentrarán aún más. Queda un refugio, a manera de las comunidades negras del Caribe colombiano que se aislaron de la civilización cristiana en “palenques y cimarronajes”. En el mundo hay varios ejemplos de comunidades que rechazan la tecnología y prefieren huir, aislarse y formar su propia “tribu” como si no hicieran parte de la humanidad.  

La solidaridad sigue siendo una virtud escasamente ejercida, lo que hace que en cierta forma nuestras civilizaciones sean comparables a las salvajes en las que reina la “ley de la selva”: sálvese quien pueda y como pueda. Cambiar esa impronta en nuestra mente es necesario, pero difícil de conseguirlo. La individualidad y la identidad siguen reinando. Esta lamentable situación se ha confirmado con la distribución de las vacunas a los países atrasados y los subdesarrollados.

Ha salido a la superficie el negacionismo, que oscila entre quienes no creen que exista el virus, sino que es una invención de un grupo que a manera de “una mano negra” nos quiere manipular a su antojo, y los que tampoco creen en las vacunas, sino que son instrumentos para controlarnos. En África, por ejemplo, se adujo en la época de la vacuna contra la viruela que era un medio de esterilización de personas que profesan la religión musulmana, como se dice que hicieron algunos conquistadores europeos en esos países años atrás. También hay negacionistas basados en credos religiosos y otros en consignas políticas, tal es el caso de algunos republicanos de la cuerda de Trump.

Esta situación ha colocado a los gobiernos en el desiderátum: imponer o no la vacuna obligatoria. Algunas autoridades lo están empezando a aplicar a personas que trabajan en los servicios asistenciales. Otra manera, indirecta, de obligar a vacunarse es la exigencia del certificado Covid (QR) para poder entrar a restaurantes, bares, discotecas y estadios. Otra forma de “respetar su derecho a no vacunarse” es obligarlos a confinamiento. En esto la tecnología puede ayudar a mantener el control.

2.La diversidad política

Es indudable que la pandemia ha incidido en la ecuación de poder político en cuanto el Estado ha tenido que retomar las riendas en diversas áreas como la salud pública, la reactivación de la economía, la defensa de los trabajadores y de la población en general mediante subsidios de distinta índole. La Unión Europea ha dado pasos de gigante al establecer un fondo de recuperación y resiliencia para reactivar la economía de los países miembro cuya ejecución está sometida a la firma con el Consejo de sendos acuerdos respecto de los planes de cada uno. Por ejemplo, España ha incluido como parte del plan tres “Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica -PERTE, un instrumento de colaboración entre el sector público y el privado, que ya han recibido la aprobación de Bruselas. Se trata de un plan sanitario, un plan de estímulos a la producción de automóviles eléctricos y de un plan de energías renovables.  El Fondo de la UE, que se extenderá por varios años, irrigará dineros que actuarán de forma anticíclica y serán entregados bajo la continua vigilancia, control y evaluación de las autoridades europeas.

En el campo específico de la política como ideología, hoy se habla del “renacimiento” de la social democracia en Europa. En los tres últimos años han pasado al comando de sus respectivas naciones, en su mayoría en coalición con otros partidos, Noruega, Dinamarca y Finlandia, completando así la totalidad de los países nórdicos, obligados referentes de la SD. Hace pocos días se inauguró el nuevo gobierno de Alemania presidido por Olaf Scholz y con la participación de ministros de Los Verdes y el FDP (Free Democratic Party). En España y Portugal, todo hace pensar que continuarán en el poder los partidos socialdemócratas también en coaliciones.

En Gran Bretaña es notoria la pérdida de confianza de sus propios copartidarios en Boris Jonhson como quedó patente en la reciente votación sobre medidas restrictivas para la circulación de la población ante la extensión de ómicron, la nueva variante de la COVID. La propuesta fue negada por más de 100 parlamentarios de los tories y fue aprobada con el respaldo de la bancada de la oposición. Según las agencias de noticias, es previsible que a principios del 2022 un sector de su partido presente una solicitud de censura interna, con lo que se pondría en juego su liderato. También está por verse el desarrollo del cumplimiento del Acuerdo del Brexit con la UE.

En Estados Unidos, Joe Biden presentó inicialmente un ambicioso plan de inversiones públicas el que, infortunadamente, un sector del partido Demócrata no lo ha apoyado. Sin embargo, así sea reducido, se espera que el Plan comience a cumplirse en el 2022. El “efecto Afganistán” ha sido un fuerte varapalo para el presidente, del cual aún no se ha repuesto. El nivel de aceptación marca bajo. En noviembre habrá elecciones de mitad de periodo en las que, si pierde la Cámara de Representantes, le será más difícil la gobernabilidad. El aspecto positivo de su primer año de gobierno está en el crecimiento de la economía (6,4%) y la disminución del desempleo (4,2%) fruto de una recuperación de más de 18 millones de puestos de trabajo, que aún no compensan la pérdida desde la aparición de la COVID. Así que le queda un buen trecho por recorrer en el 2022.   

Rusia está jugando en la baza internacional con fundamento en sus altas reservas de gas, indispensables para países europeos y también a China. Ésta, a su turno, ignorando los acuerdos sobre cambio climático, incentiva la explotación y uso energético del carbón. Rusia mantiene su plan de expansión de fronteras y continúa amenazando con invadir y anexar a Ucrania, justificando el intento como una población que históricamente ha sido parte del pueblo eslavo -oriental- por su cultura y su etnia. La respuesta por parte de Estados Unidos y Europa ha sido el anuncio de sanciones económicas que tendrían efetos imprevisibles. Ante la dependencia de la UE de la OTAN, Bruselas estudia la creación de un cuerpo de defensa colectivo, aunque con bases en contingentes militares de cada país.

China hace algo similar con Taiwán con el pretexto de “recuperar” parte de su territorio, con lo que reta a Estados Unidos y hace previsible una confrontación bélica, aunque se desconoce de qué orden, si de gran impacto o de continuadas acciones menores. Mientras tanto, sigue avanzando en su reindustrialización, en el dominio del transporte marítimo por contenedores y en la conquista del espacio, mediante el desarrollo de nuevas tecnologías. China y Rusia, aunque de diferentes inspiraciones ideológicas, estrechan sus lazos de relación geoestratégica y política.

La gran novedad en la economía global corre a cargo del Acuerdo de Libre Comercio de 15 países orientales del Asia y el Pacífico (RCEP) que representa casi un tercio de la población y del PIB mundial, el bloque comercial más importante de toda la historia, que entrará en vigor el 1 de enero de 2022.  

Latinoamérica sigue estando en el mapa de la inestabilidad política, social y económica. En 2021 se han “legitimado” dos dictaduras, Venezuela y Nicaragua, bajo el paraguas de “elecciones libres”. Perú está en la cuerda floja desde que ascendió al poder Pedro Castillo, líder campesino de extrema izquierda y hace imprevisible lo que pueda suceder en breve. En Chile, el domingo 19 de este mes se juega la silla presidencial entre José Antonio Kast, un líder de ultraderecha, y Gabriel Boric, el candidato de una alianza de izquierda en la que tiene especial influencia el partido comunista chileno. En Honduras ha “recuperado” la presidencia, por vía de su esposa, Xiomara Castro, el derrocado José Manuel Zelaya (2009) por un golpe de estado, avalado por la Corte de Justicia. Así que la izquierda progresista y democrática tiene el reto de reconducir el país, eliminando la corrupción ampliamente extendida en los círculos de poder.

En México la economía muestra signos de alta recuperación, la deuda pública está por debajo del 65% del PIB, el desempleo ha bajado. La política sigue bajo el control de AMLO que aún tiene hasta 2024 para seguir intentando poner en valor al menos sus principales promesas electorales. En junio de 2022 habrá elecciones para gobernación en 8 estados lo que ha dado lugar a que se forme una nueva alianza entre el PRI, el PAN y PRD. Sus relaciones con Estados Unidos son normales al igual que su participación en el pacto comercial, incluido Canadá.

Brasil completa dos años de recesión continua, la inflación no cede, está en dos dígitos, las tradicionales tasas de interés alta siguen al alza, y el desempleo aumenta, la industria se desestabiliza por “interrupciones de la cadena de suministro…el ruido, la incertidumbre política y la erosión de la confianza de los consumidores y las empresas está generando vientos en contra visibles para la actividad”, tal y como lo afirma Alberto Ramos de Goldman Sachs. Jair Bolsonaro, que aspira a ganar las elecciones presidenciales de 2022, ha lanzado el programa Auxilio Brasil, en sustitución del Bolsa Familia, que duplica el subsidio, a 400 reales, para lo cual tuvo que conseguir la aprobación de una reforma constitucional a fin de poder elevar el techo del gasto público: una fuerte ofensiva contra el PT que desde que Lula Da Silva fue excarcelado, está de nuevo en la lisa política. Una nueva incógnita es la aspiración del exjuez Sergio Moro, quien tuvo a su cargo la investigación del caso Lava Jato.

Argentina ha tenido elecciones este año para renovar parcialmente el Senado que desde hace tres decenios ha estado bajo el control del peronismo, pero que ahora lo pierde, de 41 que tenía queda con 35, mientras Juntos por el Cambio logra 33 y si logra una coalición con las otras fuerzas políticas podrían hacerse con la mayoría. El triunfo más significativo fue en la provincia de Buenos Aires lo que se traduce en que Mauricio Macri, el anterior presidente, será el candidato de la oposición en las elecciones presidenciales de 2023. El presidente Fernández, en busca de consensos, se escuda en los efectos de la pandemia y la crisis económica que ha calificado de “muy dura”. Aduce también que el endeudamiento heredado con el FMI ha sido una carga que hay que afrontar por todas las fuerzas políticas.

 En Colombia, el 2022 político está nebuloso por cuanto hay un candidato de izquierda, partidario del Socialismo Bolivariano y del comunismo imperante en Cuba, que en todas las encuestas lidera como ganador de la presidencia, aunque sería necesario una segunda vuelta, en junio, en competencia con el que ocupe el segundo lugar en la primera ronda. Renacen legalmente partidos entre los que sobresale El Nuevo Liberalismo que aspira a fortalecer la ideología progresista del liberalismo, negada por quien se ha declarado césar de lo que aún sobrevive del tradicional Partido Liberal.  Hasta el momento, hay varias alianzas de centro y centro derecha, un candidato independiente inscrito por firmas que las encuestas dan como el segundo en intención de voto, y finalmente el candidato de la derecha y extrema derecha que sigue comandando a su arbitrio el expresidente Uribe, con quien también fue candidato en 2014, aunque pesa sobre sus hombros la muy baja aceptación del actual presidente entre los colombianos.

ADD:

Además de agradecer a quienes leen mis reflexiones, les envío mis mejores deseos por una FELIZ NAVIDAD junto con sus seres queridos, y un 2022 de SALUD, PROSPERIDAD Y PAZ INTERIOR.

Valencia, 18 de diciembre de 2021


 

4 respuestas a “2022: DE LA PANDEMIA, LA POLÍTICA Y ALGO MÁS

  1. Muy buen análisis de coyuntura, amigo Néstor. Creo que no se puede decir más en menos espacio. La pandemia, por una parte, que lejos de desaparecer amenaza con eternizarse. La ciencia y el personal sanitario se han erigido actores esenciales. La vacunación, necesariamente reiterada por las mutaciones del virus, es un objetivo irrenunciable. Objetivo, no obstante, que deberá ser planetario o no será alcanzado. Todos lo sabemos, así que falta que los mandatarios del mundo lo pongan en sus agendas.

    Por lo que hace a lo que llamas diversidad política no puedo más que darte las gracias. Ahora que preparo mis clases del próximo cuatrimestre, me van a venir de parlas tus apuntes sobre el conflicto entre las superpotencias, con lo que se me antoja el imparable declive estadounidense y, también, el punteo que has escrito sobre la situación en diversos países de América Latina.

    Mucha incertidumbre y mucha preocupación en todos los que relacionas. Boric ganó, afortunadamente, y el pinochetismo fue derrotado en las urnas, pero las élites chilenas son muy suyas y van a poner todos los palos posibles en las ruedas del nuevo gobierno de izquierdas. Gobierno que deberá interiorizar que la inmensa mayoría de quienes le han dado la victoria reclaman reformas estructurales, pero reformas sostenibles, consolidables; nada de flores de un día. Reformismo fuerte llamaba a eso Achille Occhetto, desde aquel PCI heredero de las propuestas eurocomunistas de los años setenta y ochenta del siglo pasado. Que no se confunda, una vez más la agitación social con la transformación social.

    De México, Brasil o Argentina, o de Perú… ¿qué decir? AMLO se me antoja cada vez más un personaje garcíamarquiano; el peruano Castillo, un síntoma del desvarío de una buena parte de la izquierda continental. La idea de que Bolsonaro pierda és balsámica, pero la de que Argentina siga y siga de un recambio al peronismo fallido y falido, y ese recambio sea Macri… En fin, tristeza. Mucha.

    Y de Colombia, ¿qué decir? No estoy siguiendo el día a día, pero que la izquierda con posibilidades se adscriba al bolivarianismo o al castrismo se me antoja una pesadilla, una tremenda pesadilla. Nicaragua, Venezuela o la misma Cuba ¿son ejemplos a imitar, a replicar en Colombia? Debemos estar volviéndonos locos de remate. A ver si es que hay algún otro virus por ahí.

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    1. !Qué agradable comentario, escrito con sabiduría y humor!
      Gracias, profesor y amigo.
      Me hace ilusión que parte de este escrito te sirva para tus clases del próximo cuatrimestre. El balance de lo que va corrido de siglo -y tercer milenio- deja un gran déficit colectivo por tantos luctuosos acontecimientos. Y el futuro… cada vez más nebuloso.
      Mis mejores deseos por que el 2022 te sea generoso, junto con tus seres queridos, en salud y calidad de vida.

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