¿REVIVE LA PRIMAVERA ÁRABE EN TÚNEZ?

Néstor-Hernando Parra

“Kais Saied fue llevado al poder por un movimiento extraparlamentario popular, que expresó su total desconfianza hacia la clase política. Así que hay coherencia con la nominación de alguien de fuera de la clase política como primer ministro. Es consistente con la crisis de fe del pueblo tunecino en la clase política, que no ha logrado durante 10 años cumplir con las aspiraciones de la revolución tunecina. El hecho de que se haya nombrado a una mujer es excelente; es un paso adelante [y] rompe con el estereotipo. Pero no es suficiente. El programa político del gobierno, su gobierno, debe seguir principios igualitarios”

Sara Medini[1]

Por primera vez en la historia de los países árabes una mujer ha sido designada como primer ministro. En Túnez el presidente Kais Saied, que gobierna desde hace dos años, de forma sorpresiva nombró a Najla Bouden una ingeniera en geología, profesora universitaria, vinculada a altas responsabilidades en el Ministerio de Educación Superior e Investigación Científica, en un momento de alta tensión social, económica y política. La pandemia ha profundizado la pobreza y el desempleo de manera especial entre las mujeres. El turismo se ha visto afectado también por la violencia de grupos terroristas locales. Hace tres meses el presidente, también <docente universitario convertido en político>[2], decretó el Estado de excepción asumiendo amplios poderes, cesó al primer ministro y cerró temporalmente el parlamento, que muchos calificaron de un autogolpe de estado y han interpretado como el fin del proceso de democratización y el inicio de una autocracia.

Para algunos analistas este nombramiento no es tan sorprendente. Así lo estima Armelle Charrier, columnista de política internacional en France 24: “Túnez es uno de los países más abiertos en este ámbito en comparación con otros países de la región. Las mujeres tunecinas están acostumbradas a hablar y discutir la Constitución. Son herederas de la época de Habib Bourguiba -primer presidente del país tras el fin de la monarquía-, que concedió muchos derechos a las mujeres, empezando por la prohibición de la poligamia en Túnez y el derecho al divorcio.” A lo que cabe agregar la prohibición del repudio y de los matrimonios forzados. Para otros sí es sorprendente por cuanto Saied ha estado en contra de que las mujeres tengan iguales derechos de herencia que los del hombre.

La historia de Túnez, un país aparentemente irrelevante desde el punto de vista geoestratégico enseña una amplia alternancia en la ocupación de su pequeño territorio. Primero los romanos durante ocho siglos llevaron el cristianismo, luego los musulmanes implantaron su fe durante los siguientes siete siglos y posteriormente los otomanos durante más de trescientos años. En el siglo XIX fue un protectorado francés. Durante la segunda guerra mundial las fuerzas nazi fascistas lo invadieron. En 1942 las fuerzas aliadas, después de cruentas batallas lo recuperaron. En 1956 se independizó y proclamó la monarquía constitucional que duró solo un año. Después, Neo-Destour Habib Bourguiba declaró la República y se mantuvo como presidente hasta su derrocamiento en 1987, cuando fue reemplazado por Zine El Abidine Ben Ali del partido Agrupación Constitucional Democrática, quien gobernó despóticamente hasta que tuvo que renunciar en enero de 2011 a raíz de la revolución tunecina, conocida como la Revolución de la Dignidad, también como Revolución del Jazmín -encendida a raíz de la autoinmolación del vendedor ambulante y universitario, Mohamed Bouazizi, el 17 de diciembre de 2010, después que policía le confiscó su puesto de vendedor ambulante lo que significaba dejarlo son trabajo y sin ingresos- desató una revuelta social la realización de elecciones y en 2014 la proclamación de una nueva Constitución. ​Ese alumbramiento de la democracia encendido por el pueblo se extendió a Egipto y la Plaza de Tahrir de El Cairo que se convirtió en la Plaza de la Libertad, un referente mundial, ese fuego también se extendió a Yemen, Libia, Siria y Bahréin, aunque pronto lo apagaron partidos y militares islamistas. Apenas subsistió en Túnez.

En ese proceso ha participado de forma muy activa la mujer tunecina que junto con la sociedad y la educación han sido factores esenciales para que la revolución tunecina no se haya convertido en un movimiento violento. Como lo anota el artículo del Instituto Español de Estudios Estratégicos, “Los antiguos líderes de Túnez, Bourgiba y Ben Alí, llevaron a cabo políticas que facilitaban el acceso a la universidad a las mujeres y a personas con menor poder económico, al igual que muchos avances en materia de igualdad de género…asimismo el papel del ejército también ha influido en ello”.[3] A lo que la analista añade el papel del sindicalismo y el tejido social es homogéneo, sin conflictos étnicos y sectarios, lo que no obsta para que según fuentes de la BBC Mundo “el 53% de las mujeres tunecinas sufre algún ataque de violencia a lo largo de su vida.” Ante tal situación, en 2017 se aprobó una ley con medidas fuertes para combatir ese tipo de delincuencia.

El nombramiento de la primera ministra Bouden abre de nuevo un amplio escenario de expectativas hacia un horizonte de mayor democracia e igualdad de género. Sin embargo, la corrupción y la inseguridad son apremiantes, la situación social causada por el desempleo y la pobreza, la grave crisis económica y la inestabilidad política -el parlamento está bajo control del partido islamista Ennahda y las mezquitas y sus madrazas han proliferado- conforman una realidad inocultable en la que le toca actuar todo lo cual le es poco favorable. Hay quienes opinan que el presidente Saied es quien realmente detenta el poder y ella será “un simple peón del presidente”.  Otros dan importancia a su inteligencia y al carácter tranquilo y perseverante de ella, así como al íntimo conocimiento de las vías del sistema democrático para continuar avanzando en una especie de “revolución tranquila” a sabiendas de que dada la actual composición del parlamento es difícil gobernar. ¿Utilizará el recurso de acudir a la democracia directa mediante consultas populares o referendos?

Ante el “colapso económico” que se expresa en la sociedad en desempleo, falta y encarecimiento de alimentos, así como la corrupción sin control, el gobierno tendrá que recurrir a la financiación del FMI. El primer ministro cesado Hichem Mechichi ha declarado que contribuirá a la transmisión de mando e invita a que “Para evitar al país un mayor colapso, en un momento que necesita todas sus fuerzas para salir de la crisis que vive a todos los niveles, no puedo ser un elemento perturbador o parte de un problema que complique aún más la situación de Túnez”[4]

Mientras tanto, según los despachos de agencias de noticias, los talibanes buscan en la mesa de negociación de Doha con los Estados Unidos su contribución para desbloquear los dineros confiscados y así salir de la situación de “Estado fallido” en la que se encuentra. En esa misma dirección invoca la colaboración de la Unión Europea. De su parte, Estados Unidos intenta obtener garantías de que no será objetivo de ataques terroristas y que “respeten los derechos de las mujeres y las niñas”

Como lo he sostenido y me reafirmo hoy es que la semilla de los derechos de la mujer garantizados mediante una educación seglar se constituya en una fuerza que, al menos, controle los desmanes y la subyugación del gobierno talibán y convoque la solidaridad de otras fuerzas. Ojalá el ejemplo de Túnez les avive y logren perseverar hacia el logro de esos objetivos democráticos. No es tarea fácil, pero la comunidad internacional no puede ser indiferente.

La democracia no se impone con bombarderos e invasiones, es más posible que la semilla las lleve las bandadas de aves viajeras, aunque su germinación y propagación toma tiempo.  

Valencia, 12 de octubre de 2021


[1] Medini Sara, analista política de la organización feminista tunecina Aswat Nissa. The Guardian.

[2] Yousfi Hèla. Profesora de sociología de la Universidad de París Dauphine.

[3] Gloria Jorge Lema. Ieee.es 02/2018

[4] 20 minutos

2 respuestas a “¿REVIVE LA PRIMAVERA ÁRABE EN TÚNEZ?

  1. Gracias Doctor Néstor Hernando. Noto que el caso de Túnez es tan interesante como complejo. Sí, las semillas demoran su tiempo para germinar y dar el árbol del cual se esperan sus frutos. En estos ámbitos de los cambios de esquemas de dirección de los Estados (gobierno) la semilla tiene que ser protegida y bien cultivada. Las clases políticas en todo el mundo que acceden al ejercicio del poder no quieren soltarlo, siendo éste fenómeno muy peligroso y propensos a los vicios conocidos. En el caso planteado en su artículo quizás se trate de una estrategia algo populista del señor que manda, ojalá no sea así. Unos hacen populismo, otros hacen demagogia. En todo caso, la llamada «primavera árabe» ha dejado semillas que van germinando, reclaman su tiempo y el esquema democrático va entrando a pesar de los hábitos y costumbres arraigados en esas sociedades.

    Deseo su bienestar y tranquilidad, muchas gracias.

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  2. Gracias, profesor y amigo, por sus comentarios. A profundidad, el nombramiento de la primera mujer como responsable del ejecutivo en un país árabe hay que interpretarlo como un hecho histórico que puede, ojalá, seguir abriendo el camino de la reivindicación de los derechos de la mujer en esos países y en todo el mundo.
    Mis mejores deseos por su salud y calidad de vida.

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