Néstor-Hernando Parra

“Un futuro de <un mundo, dos sistemas> ha sido siempre una posibilidad ante el surgimiento de China y Asia“(pero) “La hemos rechazado, así como la idea de un condominio”
Gordon Brown. Seven Ways to Change the World.[1]
Dos días antes de cumplirse veinte años del 11S, el mayor ataque a territorio y población estadounidense que estremeció al mundo y abrió la era del terror en pleno inicio de este milenio, el presidente Joe Biden tuvo una conferencia telefónica de hora y media con su homólogo chino Xi Jinping en la que, según el comunicado de la Casa Blanca, «El presidente Biden subrayó el interés duradero de Estados Unidos en la paz, la estabilidad y la prosperidad en el Indo-Pacífico y el mundo y los dos líderes discutieron la responsabilidad de ambas naciones para garantizar que la competencia no se convierta en conflicto…tuvieron <una discusión amplia y estratégica> que incluyó <áreas donde nuestros intereses convergen y áreas donde nuestros intereses, valores y perspectivas divergen> Así que Biden y Xi acordaron participar «abierta y directamente».
Las áreas de convergencia en las que es posible, incluso necesaria, la cooperación de las dos grandes potencias se concretan en abordar de manera responsable y conjunta con todas las naciones del mundo la crisis climática, el manejo de las pandemias, la de hoy y las que anuncian que vendrán, aunque en el caso de la Covid-19 y la consecuente crisis económica ha sido más una confrontación que la indispensable cooperación entre todos los países del globo terráqueo. Las divergencias se centran en su creciente unilateralismo, (China First vs. America First), la vigencia de los derechos humanos en la región de Xinjiang , las violaciones de la seguridad cibernética -similar a como lo hace Rusia-, las prácticas de su política internacional que ha conducido a las guerras comerciales, la represión interna contra la población independiente de Hong Kong, la persecución contra las minorías religiosas, la militarización del Mar Meridional de China y la insistencia en mantener a Taiwán como parte de su territorio, uno de los puntos más álgidos en un futuro no muy lejano.
De todas maneras, como lo recuerda en su reciente libro Gordon Brown, Seven Ways to Change the World (Opus. cit.) «Si caminamos por el camino de la confrontación, ya sea una guerra fría, una guerra caliente, una guerra comercial o una guerra tecnológica», dijo el presidente Xi de China al Foro Económico Mundial en enero de 2021, «todos los países van a sufrir».
Arriesgando a hacer un extracto incompleto del capítulo que el ex primer ministro británico hace en su excelente libro, en el que aporta información, análisis y conceptos propios y de otros expertos, lo resumo en los siguientes puntos:
- China representa en la actualidad el 16% de la economía mundial (a principios de siglo solo el 4%), es la mayor potencia industrial y comercial, el mayor productor de hierro y acero, también de energía solar, de automóviles eléctricos y la tecnología de baterías. Además, ambiciona liderar en 2025 el mundo en inteligencia artificial. Hay que recordar que en EE. UU. el 82 por ciento de los teléfonos móviles y el 94 por ciento de los computadores personales son importados de China, y que el comercio es una proporción más alta del ingreso nacional de China (60 por ciento en comparación con el 30 por ciento de los Estados Unidos), por lo que no le interesa dejar de exportar a los Estados Unidos ni a los Estados Unidos renunciar a exportar a China.
- Comercio, moneda, propiedad intelectual, política industrial, y el liderazgo tecnológico son los cinco puntos económicos de divergencia; y los cinco no económicos clave: los derechos humanos, desde la persecución de las minorías religiosas hasta el estatus de Hong Kong, la larga disputa abierta sobre Taiwán; la proliferación de armas nucleares, el cambio climático; y una serie de desafíos militares y de seguridad, incluida la ciberseguridad, la expansión en el Mar Meridional de China, su creciente influencia en Asia y África, y la cuestión de quién disfrutará de la supremacía militar en la región de Asia y el Pacífico.
- Citando al presidente de Google Eric Schmidt recuerda que «el escenario más probable no es una escisión sino una bifurcación en una Internet liderada por China y una Internet no china liderada por Estados Unidos», una versión del siglo 21 de la cortina de hierro, aunque esta vez una cortina cibernética que divide el mundo en dos. En el caso de una toma de Taiwán por Estados Unidos, cree que China estaría preparada para montar un «Pearl Harbor digital»: ciberataques tempranos contra las redes de energía eléctrica alrededor de bases militares clave en los Estados Unidos.
- El motor que más impulsa el conflicto es el objetivo a largo plazo de dominar “las tecnologías fundamentales para la innovación futura, que incluyen: semiconductores (en los que Taiwán tiene la capacidad que China requiere); supercomputadoras; computación cuántica; biotecnología genética; vehículos autónomos; inteligencia artificial; robótica; 5G; y comunicaciones de próxima generación” lo que, según Hank Paulson, no solo dejará «los sistemas y estándares tecnológicos estadounidenses y chinos … separados’, sino que también garantizará que el sistema global y sus estándares sean ‘balcanizados’.
- Es posible que surja un Fondo Monetario Asiático (FMA) como una alternativa al FMI. China proyecta crear la primera moneda digital en un banco central del mundo en los que inversores privados de occidente estarían interesados, y los más avanzados proveedores de pagos privados que tienen un alcance global, como Alipay y WeChat Pay. Las tasas de interés más altas hacen que los activos chinos sean más atractivos para los inversores extranjeros, aunque las empresas extranjeras tienen menos del 2 por ciento de los activos bancarios chinos y menos del 6 por ciento del mercado de seguros de China, aunque recientemente se ha producido una serie de avances como el uso de tarjetas de crédito estadounidenses. El yuan chino se ha apreciado dramáticamente. si bien en diciembre de 2020 se comprometió a «mantener la estabilidad básica del tipo de cambio del renminbi en un nivel de equilibrio apropiado» en relación con una canasta de monedas internacionales, en la que solo una de ellas es el dólar. Pero, como lo advierte el FMI, el 62 por ciento de las reservas internacionales está en dólares.
- Citando a Branko Milanovic, cree que los sistemas económicos de China y los Estados Unidos comparten tres características definitorias: la mayor parte del trabajo se realiza como trabajo asalariado remunerado; la mayoría de los medios de producción son, de hecho, de propiedad privada; y gran parte de la economía se maneja sobre la base de mercados descentralizados, el poder económico y político se concentra en manos de una élite: por un lado… los muy ricos tienen un control cada vez mayor sobre el sistema político; y, por otro lado, el poder político se convierte en poder económico en China, donde el Partido Comunista tiene un control cada vez mayor sobre la economía. La diferencia fundamental entre el estado de derecho occidental y el estado de derecho ejercido por el gobierno chino radica en que éste no ofrece seguridad jurídica a individuos o empresas, y esto hace que la restricción de los derechos humanos por parte de China sea un tema sobre el que es posible llegar a un acuerdo.
- Siguiendo a Frank Paulson, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, destaca una especie de ética que denomina «reciprocidad dirigida«: trabajo conjunto; un enfoque de «te ayudaré si me ayudas» en áreas de política donde se puede ver que la cooperación produce una ventaja mutua. En otras palabras, las dos potencias podrían acordar eludir asuntos en los que no es posible llegar a un consenso -en los que estarían de acuerdo en no estar de acuerdo- y centrarse en cambio en dos tipos de relación: la competencia gestionada en áreas como el comercio y la colaboración en ámbitos como el cambio climático. O como dice Anthony Blinken, el actual secretario de estado de Estados Unidos: «la cooperación cuando sea posible y la competencia cuando sea necesario» por una estrategia que combine colaboración, confrontación y contención. Brown opina que la competencia es tan inevitable, así como la cooperación es imperativa. Pero, en las cuestiones para las que se pueden concebir soluciones debemos trabajar por una estrategia de cooperación en lugar de generar conflicto, de estabilidad y no de una confrontación permanente. Son muchas las oportunidades: la agricultura, las telecomunicaciones, la producción de energía renovable, los productos farmacéuticos y la atención médica si los científicos, médicos, empresarios y reformadores sociales de ambos países pudieran encontrar mejores formas de trabajar juntos, y luego considerar los beneficios que fluirían no solo a cada país sino a las partes más pobres de África y Asia.
- En el primer discurso del presidente Joe Biden en una audiencia internacional, en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2021 definió el futuro como uno de «competencia estratégica a largo plazo» con China y lo llamó una batalla entre la democracia y la autocracia. Posición que contrasta abiertamente con la política nacionalista de su predecesor quien incluso retiró a Estados Unidos de varios organismos internacionales, algo que se ha traducido en la pérdida de confiabilidad de la política internacional de Estados Unidos y que China ha aprovechado para hacerse con una de las cinco sillas en el panel encargado en la ONU de las investigaciones sobre los abusos de los derechos humanos.
- La Comisión Europea ha propuesto un «Consejo Transatlántico de Comercio y Tecnología» para establecer normas conjuntas entre la UE y los Estados Unidos sobre nuevas tecnologías en un intento por evitar el dominio chino. Tanto a China como a Occidente les interesa encontrar una tercera vía para la gestión de Internet. Se ha comenzado a resolver las batallas de Internet con declaraciones conjuntas del G7 y el G20, que han comprometido a sus miembros a un buen comportamiento en línea, pero la conducta maliciosa continúa. Es posible encontrar un código de ética compartido, incluso en el marco de la investigación básica, con respecto a la biotecnología y la inteligencia artificial.
- El principal objetivo interno de China es mantener al Partido Comunista en el poder, para lo que requiere el mantenimiento de la unidad del país y la minimización de cualquier posibilidad o justificación de un malestar popular. Sus objetivos al 2030 y 2050 resaltan sus ambiciones de mayores niveles de prosperidad hasta alcanzar los niveles de vida de occidente, lo que no se puede garantizar, al menos durante muchos años, sin mantener su comercio con el resto del mundo. Finalmente, hay que tenerlo claro, nunca abrazará los principios políticos de occidente, pues la historia milenaria de China le ha legado un conjunto de valores sobre el orden y el papel dominante del Estado unitario que detenta el poder sobre los individuos y la sociedad civil. ¡Democracia vs. Autocracia!
De regreso al aquí y ahora, la retirada de Estados Unidos de Afganistán ha deteriorado ostensiblemente su imagen y credibilidad internacional. China la ve como “irresponsable”. Y no falta quien señale a China como el ganador sin haber disparado un tiro ni gastado un yuan. No pienso, ni es necesario, que China “invada” militarmente, pues su Nueva Ruta de la Seda prevé una fuerte inversión en infraestructura en territorio talibán ya que siempre ha sido un paso obligado para comunicar a oriente con occidente. Además, como lo comenta Nelly Lahoud en Foreign Affairs[2], Bin Laden, “diez años después de su muerte, ha logrado conseguir sus dos principales objetivos: evidenciar la vulnerabilidad de Estados Unidos y obligar a sus ejércitos a abandonar Oriente Próximo”.
En esta “derrota”, como bien lo comenta David Trueba[3] “La cantidad de dinero derivado hacia empresas y particulares roza lo pornográfico. Hay sagas familiares relacionadas con la guerra que vivirán durante generaciones de ese expolio. Una de las razones que explica el avance inmediato de los talibanes antes de la retirada militar estadounidense respondido a la corrupción intrínseca de los gobiernos títere. Una de las derrotas morales más grandes de las democracias implicadas ha sido ese cruce de intereses monetarios y una supuesta geoestrategia oportunista. La historia oficial tendrá que contarse como un fracaso notable.”
En medio de tantos puntos negros hay unos grises que me atraen: la rebeldía de las mujeres aganas y la aceptación del gobierno talibán a que las mujeres se eduquen, aunque en aulas separadas a las de los hombres. La pregunta es qué tipo de educación recibirán. Me atraen porque los veo como la herencia del intento de democratizar el país durante la invasión de Estados Unidos en la que, por infortunio, privaron sus intereses militares. La educación puede ser la vía que acelere la necesidad de un entendimiento, de una convergencia mundial.
Incertidumbre ante el futuro internacional que sólo podrá disiparse mediante una auténtica cooperación internacional, priorizando las convergencias sobre las divergencias de estas dos potencias.
Valencia, 16 de septiembre de 2021
[1] Brown, Gordon. Seven Ways to Change the World: How To Fix The Most Pressing Problems We Face. Simon & Schuster. 2021 UK Kindle Edition.
[2] Septiembre 2021.
[3] El País, Madrid. 14S 2021.-
Un texto el tuyo, amigo Néstor, interesante y útil. Como nos tienes acostumbrados a quienes te seguimos en este blog.
El tema que abordas, de sobra está decirlo, es complejo hasta niveles difíciles de cuantificar. Me complace el optimismo con el que cierras tu texto, especialmente aquello que suscribo en tus mismas letras: el futuro del planeta solo podrá esclarecerse mediante «una auténtica cooperación internacional, priorizando las convergencias sobre las divergencias de estas dos potencias».
Me pregunto, no obstante, si ello es posible. De esa cooperación hablo. Una cooperación inteligente, en paralelo a una competencia cuando sea posible si contradecir los objetivos compartidos. Hablas, y hablas bien de las diferencias, las asimetrias entre el sistema chino y el occidental, del papel de la político, de la seguridad jurídica, del respeto a los derechos humanos, etc.
¿Y qué hacemos con las divergencias en mentalidad? El individualismo occidental frente a la prevalencia del grupo en Oriente, por ejemplo. Pero hay más, y te recomiendo el documental American Factory: «un documental dirigido por Steven Bognar y Julia Reichert que narra la reapertura de una fábrica abandonada por la empresa General Motors en un pueblo de Ohio, y comprada por la compañía china Fuyao. Este documental fue apoyado para su producción por el expresidente de Estados Unidos Barack Obama y su esposa y ganó el Óscar a mejor documental largo en la entrega del año 2020» (Wikipedia).
En él se explica de forma explícita que «el trabajo es lo que da sentido a la vida de un ciudadano chino». ¿Quien podría suscribir algo semejante en Occidente? Con este y aquellos mimbres, ¿será posible encontrar un win-win entre Oriente y Occidente?
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Gracias, apreciado Profesor y amigo por tus comentarios.
Justo, la noticia internacional más importante hoy es el Acuerdo entre EE. UU. y Australia, respaldado además por el Reino Unido, para transferir tecnología en la construcción de submarinos impulsados por energía nuclear. Lo que confirma que «hay que mover ficha» en cuanto al avance naval militar de China, primera potencia marítima tanto comercial como militar. Además, es muy oportuna pues atrae la atención sobre la confrontación EE. UU. – China, en momentos en que la salida de las tropas de Afganistán ha dejado al descubierto su fragilidad estratégica global. Acuerdo que, por cierto, es un somatén a Europa al quedar por fuera. Así que la UE tendrá que definir pronto cuál es su posición global, bien reforzando la OTAN o construyendo sus propias organizaciones militares.
American Factory es, como lo señalas, un extraordinario documental que vi y comenté en otro de mis artículos en el blog. ¿Trabajo vs. Libertad? o ¿Trabajo y Libertad?
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Gracias, apreciado Profesor y amigo por tus comentarios.
Justo, la noticia internacional más importante hoy es el Acuerdo entre EE. UU. y Australia, respaldado además por el Reino Unido, para transferir tecnología en la construcción de submarinos impulsados por energía nuclear. Lo que confirma que “hay que mover ficha” en cuanto al avance naval militar de China, primera potencia marítima tanto comercial como militar. Además, es muy oportuna pues atrae la atención sobre la confrontación EE. UU. – China, en momentos en que la salida de las tropas de Afganistán ha dejado al descubierto su fragilidad estratégica global. Acuerdo que, por cierto, es un somatén a Europa al quedar por fuera. Así que la UE tendrá que definir pronto cuál es su posición global, bien reforzando la OTAN o construyendo sus propias organizaciones militares.
American Factory es, como lo señalas, un extraordinario documental que vi y comenté en otro de mis artículos en el blog. ¿Trabajo vs. Libertad? o ¿Trabajo y Libertad?
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Interesante su análisis planteado y desarrollado en el artículo. Considero que Rusia ha quedado como a la puerta de entrada de un desván, China tiene ganas de hegemonía económica, pero hay que recordar que en esto la ventaja es de Occidente como cuna del capitalismo y el neocapitalismo. En lo político cada bloque seguirá en lo suyo sin dominio ideológico de uno sobre el otro. La tecnología es otra variable importante en este reacomodamiento estratégico geopolítico del cual Rusia es ahora más un espectador que actor. Los binomios dominantes son de dos y no de tres. Hay un elemento nuevo en la concepción geoestratégica cambiante, es la Alianza AUKUS, aún no sabemos cuáles desarrollos tendrá. La vigilancia y persuasión en los mares viene después de la vigilancia y persuasión en los aires. En fin, las potencias continúan su juego de ajedrez fatal, no hay indicios de que el ser humano esté acercándose a su felicidad en este planeta. Unos mandan y otros obedecen, los políticos siguen creyéndose los dueños del mundo. No tengo preferencias entre USA y China, parecería que ningún sistema es amigo del hombre.
Gracias Doctor Néstor Hernando, sus artículos tienen la impronta de su inteligencia y pensamiento crítico.
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Profesor Bonil: comparto sus comentarios. La dinámica de este enfrentamiento es y será imparable con repercusiones en diferentes ámbitos. La alianza AUKUS ha puesto en evidencia la necesidad de que la UE tenga cuanto antes su propia organización de defensa, pues la sombrilla de la OTAN, dominada por USA, no la cubre de manera suficiente, de allí la protesta diplomática de Francia que se ve desplazada de un «mercado» nuclear que consideraba suyo.
De todas formas, América Latina sigue al margen y parece que ni se entera de esta polarización.
Gracias por enriquecer la argumentación.
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