LAS DIFERENTES OLAS DE LA EXTREMA DERECHA

Néstor-Hernando Parra

«Pero es que lo importante no es la coyuntura electoral: es el vínculo que lleva años rompiéndose entre ciudadanía y representación política. Si pones todo eso junto, la situación es preocupante. ¿Eso quiere decir que nos vamos a la guerra civil? No. Quiere decir que hay que hacer una política nueva para reconectar con la ciudadanía y tratar de guardar la distancia y la calma con respecto a las fuerzas políticas que parten del odio.”

Manuel Castells[1]

Los virus, como toda materia, no mueren, se transforman, mutan y forman nuevas cepas. Igual sucede con las ideologías políticas como las de la extrema derecha que han resurgido en varios países con diferentes visos y aristas después de la Segunda Guerra Mundial. En un repaso del reciente libro del profesor estadounidense Cas Mudde, titulado “The far right today”[2] se puede apreciar la evolución que ha tenido en los últimos 75 años, durante la postguerra, 4 olas: la del Neofascismo, 1945-1955; la del Populismo de Derecha, 1955-1980; la de la Derecha Radical, 1980-2000; y la cuarta, en este siglo, caracterizada por la heterogeneidad que la hace flexible para coaligarse con partidos convencionales de derecha, incluso de izquierda.

Los ejemplos abundan en Europa: Hungría, Polonia, Grecia, Italia, Eslovaquia, Austria, Holanda, Dinamarca, Gran Bretaña en épocas del UKIP. También en Israel e India. Los casos de Trump en Estados Unidos y de Bolsonaro en Brasil representan más liderazgos personales que a partidos políticos que sin alternativa han tenido que seguirlos. El autor cita que la participación electoral de la extrema derecha en 24 países ha sido del 4,7% en el primer decenio y del 7,5% en el segundo de este siglo a través de 34 partidos políticos. Los temas dominantes tanto en los partidos como en movimientos y líderes son inmigración, terrorismo, religión, seguridad, corrupción y política exterior. Las formas de visibilidad son las elecciones, manifestaciones e incluso violencia en pequeña escala a través de grupos similares a los “hooligans”. Los medios juegan papel importante y los saben utilizar mediante inteligentes estrategias, además de las redes sociales en las que se reúnen grupos afines.  

Lo anterior viene a cuento porque la reciente incitación de militares retirados a los activos para dar un golpe de estado en España, convocando, además, la pretendida aceptación del rey a quien, según infoLibre, han dirigido cartas, no aparece listada en el libro del profesor Cas como forma para hacerse con el poder. Aunque, en América Latina, África y algunos países del Sudeste Asiático aún perduran gobiernos militares, incluso de extrema izquierda, tal el caso de Venezuela que hoy celebra elecciones en las que ya se sabe que el chavismo será el triunfador pues los partidos de oposición no tienen las garantías requeridas para participar y confiar en la transparencia del sistema electoral. En otros, su intervención tras bambalinas se ha vuelto tradicional. Lo que ciertamente impresiona es que un grupo de militares retirados anuncien la necesidad de matar a “veintiséis millones de hijos de p…”, cifra precisa que no alcanzo a imaginar cómo la han calculado. Algo que además de estupor también produce desazón. Lo que no extraña es la supuesta relación con Vox, partido de extrema derecha que en los últimos 5 años ha venido ascendiendo en votos y en número de parlamentarios nacionales al menos en tres autonomías en las que cogobiernan. El caso es que los 73 integrantes del chat y los 39 firmantes de una supuesta carta al Jefe de Estado serán investigados ante denuncia interpuesta ante la Fiscalía por la Ministra de Defensa Margarita Robles.

El grupo de militares retirados se presenta en oposición al gobierno “social-comunista”, en referencia a la coalición del PSOE con Podemos y algunos partidos regionales nacionalistas con lo que implícitamente parecen hacerse con la bandera de la españolidad, característica del régimen franquista que combatió la plurinacionalidad que históricamente ha existido, así como la concentración de poder en el Estado y por ende el desconocimiento a poderes regionales.  Hace justo 42 años que el pueblo adoptó mediante plebiscito la Constitución que aún rige y en cuya redacción y proceso parlamentario intervinieron todas las fuerzas políticas, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, con sus históricos líderes. Uno de los admirables logros de la Carta ha sido la de marginar de la política a las Fuerzas Militares y encargarles deberes estrictamente profesionales.

No obstante, cabe recordar que el asalto simultáneo al Parlamento el 23 de febrero de 1981 (23F) por un grupo de guardias civiles comandado por el teniente coronel Antonio Tejeiro y la ocupación militar de Valencia por dos mil soldados a cuyo frente estuvo el teniente general Jaime Milans del Bosch, buscaba comprometer al rey en el golpe de estado. Ocasión en la que el hoy Rey Emérito, Juan Carlos de Borbón, se decantó por la democracia y el respeto a la Constitución que hoy continúa prácticamente intacta, así se reconozca la necesidad de reformas puntuales si bien no se dan las condiciones de consenso entre los partidos para intentarlo.

No cabe duda alguna de que la gobernanza se ha vuelto difícil desde que insurgieron nuevos partidos políticos que diezmaron a los dos tradicionales que gobernaron, cada uno, con mayoría absoluta o en alianza con pequeños partidos bisagra de Cataluña o del País Vasco. Situación agravada con la pretendida independencia de Cataluña. La evolución estadística de esas nuevas fuerzas en los últimos cinco años ha sido variable como es el caso de Ciudadanos, partido que buscó hacerse con el centro político, llegó a tener 52 representantes en el Congreso y poco tiempo después bajó a 10. Una variación menos apreciable se ha dado en la extrema izquierda con Podemos que hoy cogobierna y ayuda a sumar atrayendo a pequeños partidos regionales variopintos entre ellos a Bildu que reúne a antiguos integrantes de ETA lo que remueve sensibilidades de la memoria histórica que, obviamente, generan reacción, pues una de cada tres víctimas pertenecía o a la Guardia Civil o a las Fuerzas Militares. Y da lugar a la especulación de cuáles son las contraprestaciones del gobierno a Bildu.

Con frecuencia, la coalición muestra diferencias puntuales algo que genera desazón en muchos españoles. Sin embargo, lo cierto es que con la esperada aprobación antes de fin de año de los Presupuestos Generales del Estado de la ministra Montero se superan los presupuestos del entonces ministro Montoro que han sido prorrogados durante los dos últimos años con lo que es predecible que la actual coalición gobierne hasta agotar la legislatura, dos años más, sin que se descarte la revisión del gabinete ministerial y la reconfiguración de la alianza parlamentaria, así perdure la coalición de gobierno actual.

Queda por ver la estrategia que ha de seguir el PP que comparte el ala derecha con Vox y el centro con Ciudadanos. Sin embargo, las crisis, sanitaria, económica y social, que ha generado la pandemia se suma a la creciente desconexión entre los representantes y los representados de una y otra colectividad. Situación que genera desasosiego y malestar en la población. Por fortuna, cabe esperar que la ayuda solidaria de la Unión Europea al aprobar presupuestos de emergencia en términos muy favorables para España y otros países de similar desarrollo ayude a satisfacer las justas demandas de la población económicamente más vulnerable.

Sobre este y otros temas, es que el ministro de Universidades, el mundialmente famoso sociólogo y profesor Manuel Castells, afirma lo que se cita en la entradilla. Parecería que la última frase, hay que hacer una política nueva para reconectar con la ciudadanía y tratar de guardar la distancia y la calma con respecto a las fuerzas políticas que parten del odio, es una sensata respuesta a la incitación a desconocer la Constitución que consagra la monarquía parlamentaria como la forma política del Estado español.  

Esa es una posición sensata: concentrarse en la solución de problemas que afectan a amplios sectores populares, incluso empresariales, establecer comunicación fluida y eficaz entre los ciudadanos y sus representantes en los centros de poder político, ayuntamientos, parlamentos regionales y las Cortes del Estado. Respetar las sensibilidades políticas de uno y otro tinte que aún perduran como heridas que no han cicatrizado. Gobernar a base de afinidades que concite la aprobación, así sea pasiva, del gobierno de coalición, pues lo que hay que preservar ante todo es la la convivencia pacífica entre los españoles.

Valencia, 6 de diciembre de 2020


[1]PAÍS SEMANAL. En entrevista con Juan Cruz. 5-12-20

[2] Polity Press. 2019

5 respuestas a “LAS DIFERENTES OLAS DE LA EXTREMA DERECHA

  1. De Joan del Alcázar
    Ajustada y muy válida reflexión, amigo Néstor. Pones, creo yo, el dedo en la llaga de lo que no es solamente un problema español: «la creciente desconexión entre los representantes y los representados de una y otra colectividad».
    No somos pocos los que hace años intentamos llamar la atención de los políticos profesionales en este sentido. No hicieron caso antes, y tampoco lo hacen ahora. Ofrecen una triste imagen ante la ciudadanía: la de que sean cuales sean los problemas generales, los suyos particulares son los que marcan el paso en la gestión de la cosa pública, Castells habla como lo que es, un profesor tan respetado internacionalmente como ajeno a la realidad política concreta de su ministerio. No es fácil ser profesor y político en activo, y por más razonables que resulten sus palabras , las que tú citas, la respuesta sería, por ejemplo, la siguiente: «Muy bien, profesor Castells, ¿y cómo se hace eso que propone?

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  2. Gracias, apreciado profesor y amigo Joan, por tus comentarios, como siempre, llenos de razón. Me consta que en tus reflexiones de elcronistaperiferico.com ese ha sido un tema recurrente, aunque tu voz, como la de tantos otros analistas sensatos, han caído en el vacío. De todas maneras, el problema, no solo español, se agrava particularmente aquí por cuanto parecería que se está gestando una nueva cepa de posfranquismo con todas sus implicaciones. Tema que hay que afrontar con tino y sabiduría.
    En cuanto al profesor Castells, también estoy de acuerdo con tu comentario. Académico y político en activo no riman. Él mismo «no se reconoce». ¿Entonces para qué persistir? sería la pregunta. Además, sus recortadas funciones ministeriales y la urgencia de atender lo atinente a la pandemia, poco espacio de acción ha tenido. Esto me hace recordar el estrepitoso fiasco que se llevó el también famoso profesor Michael Ignatieff (Harvard, Oxford, Toronto) quien, al incursionar en la política canadiense como líder del Partido Liberal, las fuerzas conservadoras le propinaron una histórica derrota que, por supuesto, le hizo regresar a su sitio: la academia.

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  3. Muchas gracias Doctor Néstor – Hernando, interesante artículo cuyos contenidos en su sentido político – partidista nos invitan a reflexionar aún más sobre las realidades colombianas, les encuentro parecido. Aparte de las incidencias de la pandemia (que no es de origen político) los intereses individualistas de los políticos y de otros especímenes gamonalistas regionales y locales cubren el panorama pre – electoral de Colombia. Cada Departamento y muchos municipios son como un feudo; por supuesto las poblaciones que se mueven clientelísticamente ya están comprometidas sin ningún examen o análisis de las realidades sociales, económicas, ambientales y de seguridad que las afectan duramente. Los particularismos y los grupismos están a la orden del día. Cada uno pretende representar la alterativa de cambio, pero no explica qué es el cambio o cambio de qué ni para qué. No hay unidad de criterio para plantear soluciones, cada uno hace alarde de su populismo, los partidos políticos existen en el papel, pululan los mediocres y la corrupción sigue rampante y campante. La pobreza se nota más cuando la naturaleza se agita y provoca más agrietamientos sociales, desconcierto y frustraciones. No se trata de plantear el desmoronamiento total del Estado ni de dibujar escenas de pavor o hablar mal de los políticos en sus diversos colores, tampoco de llorar a la vera del camino. Los hechos demuestran las realidades de una sociedad, si ésta no se transforma las realidades tampoco y sigue la misma rutina. Pareciera que el ciudadano no tiene papel alguno en la reforma del Estado que presenta muchos huecos de diferentes dimensiones. Los idearios no se acercan entre sí, como decimos coloquialmente en Colombia, «mucho tilín – tilín y nada de paletas».

    Doctor Néstor – Hernando le deseo bienestar y de nuevo gracias por abrir estos espacios de opinión.

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    1. Sus comentarios, profesor Bonil, enriquecen el tema. Es indudable que la política se ha convertido en un conventillo de seguidores incondicionales a nivel personal o por intereses comunes, incluidos los económicos. Es un fenómeno universal. En el escrito en comento, lo que he querido resaltar es la evolución de ciertas ideologías, particularmente las de extrema radicalidad, de izquierda y de derecha, que mutan y se constituyen en una amenaza a la institucionalidad como se ha presentado últimamente en España.
      De militarismos, los latinoamericanos tenemos muchas experiencias, desde abiertas y sangrientas dictaduras hasta solapadas formas para sostener el «régimen» en curso.
      Es lamentable que el odio y la ira se hayan convertido en pasiones que motivan a muchos ciudadanos desconcertados por la incomunicación con sus representantes en los cuerpos colegiados.
      En últimas, lo fundamental es mantener el espacio de la política entre los ciudadanos armados de su voto libre e independiente y no con armas de guerra y exterminio.
      Gracias por sus buenos deseos que reciproco de forma especial.

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  4. Sus comentarios, profesor Bonil, enriquecen el tema. Es indudable que la política se ha convertido en un conventillo de seguidores incondicionales a nivel personal o por intereses comunes, incluidos los económicos. Es un fenómeno universal. En el escrito en comento, lo que he querido resaltar es la evolución de ciertas ideologías, particularmente las de extrema radicalidad, de izquierda y de derecha, que mutan y se constituyen en una amenaza a la institucionalidad como se ha presentado últimamente en España.
    De militarismos, los latinoamericanos tenemos muchas experiencias, desde abiertas y sangrientas dictaduras hasta solapadas formas para sostener el «régimen» en curso.
    Es lamentable que el odio y la ira se hayan convertido en pasiones que motivan a muchos ciudadanos desconcertados por la incomunicación con sus representantes en los cuerpos colegiados.
    En últimas, lo fundamental es mantener el espacio de la política entre los ciudadanos armados de su voto libre e independiente y no con armas de guerra y exterminio.
    Gracias por sus buenos deseos que reciproco de forma especial.

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