CUANDO LA SOCIALDEMOCRACIA SE ASOMÓ A IBEROAMÉRICA

Socialdemocracia-rosa-roja

“Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo
Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo
Los pobres tendrán un banquete
Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta
El pueblo nuevo que va a nacer”.

Ernesto Cardenal [1]

El reciente fallecimiento de Ernesto Cardenal, poeta y cura de la Teología de la Liberación, formado en el Seminario colombiano para vocaciones tardías de La Ceja, Antioquia, ha hecho revivir en mí episodios políticos de finales de los años setenta del siglo pasado cuando la socialdemocracia imperaba en Europa, no así en la península Ibérica. En Portugal regía el Estado Novo, desde la aprobación de la Constitución de 1933 que entronizó la dictadura de Antonio Oliveira Salazar. En España, después de la Guerra Civil (1936-1939) Francisco Franco había instaurado el falangismo, un régimen similar al nazista y al fascista. El de Portugal fue depuesto por la Revolución de los Claveles en la primavera de 1974, el de España feneció con la muerte del dictador en el otoño de 1975.

La América Latina y el Caribe se movían entre dos polos: el de la Revolución Cubana, cuyo modelo exportó o fue seguido por movimientos populares insurgentes para liberarse de las sangrantes dictaduras bananeras auspiciadas por la CIA y la United Fruit Company, entre las que sobresalían las de Guatemala, Nicaragua, República Dominicana y Haití, o para combatir el sistema feudal que prevalecía -y prevalece- desde la época de La Colonia en un sistema reciclado de esclavitud, y sustituirlo por la defensa del derecho a la tierra de los que la trabajan;  y el de las dictaduras militares respaldadas por Estados Unidos como parte de la <guerra fría> y la política del <enemigo interno>.

Fue entonces, cuando la Internacional Socialista presidida por Willy Brand convocó, a instancias de Mario Soares, a los miembros del Comité Ejecutivo de la Internacional Socialista -IS, y a dirigentes de los partidos afines de Iberoamérica con el propósito de conocer el estado del arte de “Los Procesos de Democratización en la Península Ibérica y en América Latina”. Se trataba de superar el <eurocentrismo> de la socialdemocracia sin la pretensión de crear un partido internacional, y promover la cooperación política norte-sur en contraste con el conflicto este-oeste. La reunión se celebró en Estoril (Portugal) entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 1978, después de la reunión del Comité Ejecutivo de la IS celebrada en París con el patrocinio del Partido Socialista Francés liderado entonces por François Mitterrand.

Cabe advertir que a finales de mayo de 1976 se habían reunido en Caracas dirigentes de ambos continentes, dando continuidad a la invitación que Willy Brand hiciera a Carlos Andrés Pérez y a Rómulo Betancourt para que dialogaran sobre la conveniencia de adoptar una democracia social como sistema político. A la reunión de Caracas no asistió ningún representante colombiano pues los dirigentes del Partido Liberal invitados se excusaron a última hora.

En julio de 1978, había participado como conferenciante en un Seminario en Costa Rica, patrocinado por el CEDAL, una de las organizaciones de la Fundación Friedrich Ebert de la IS que con los ILDIS de Caracas y Quito promovían la divulgación de la ideología socialdemócrata en la región. Recién se iniciaba en Colombia la legislatura 1978-1982, de la que hice parte en representación de la disidencia del Partido Liberal Colombiano, Democratización Liberal, dirigida por el expresidente Carlos Lleras Restrepo y de la que fui Secretario General. Previamente, en mi calidad de Asesor de la Dirección Liberal, en 1973, había logrado que el partido retomara la vocería de los trabajadores para lo cual se propició la fundación de la “Asociación de Sindicalistas Liberales” en la que participaron líderes de las diferentes centrales obreras.

Unas semanas después, el Director Ejecutivo del ILDIS de Caracas, me llamó para invitarme, junto con otros dos parlamentarios que dejaba a mi elección, para asistir a las reuniones de París -como observadores- y a la Conferencia en Estoril. El senador Rodrigo Lara Bonilla (asesinado por la mafia del narcotráfico el 30 de abril de 1984 siendo Ministro de Justicia) y el presidente de la Cámara de Representantes, Jorge Mario Eastman, con claras convicciones socialdemócratas el primero, y el segundo promotor de un Liberalismo Social, aceptaron la invitación. Se trataba de excepcional oportunidad para conocer el funcionamiento de la IS, sus partidos afiliados y tener información de primera mano de los procesos de democratización en la región. Además, conocer el procedimiento que el Partido Liberal Colombiano debería seguir para hacerse miembro de la IS, así fuera en calidad de <observador>. También para gestionar una fundación patrocinada por la Friedrich Ebert con el principal propósito de fortalecer la dirigencia sindical en Colombia.

En la reunión del CEDAL pude conocer a dirigentes centroamericanos comprometidos “a muerte” contra las dictaduras de sus países, algunos de ellos asesinados en 1979, tales los casos de Alberto Fuentes Mohr y Manuel Colom Argueta, de diferentes partidos guatemaltecos. A la de Estoril, concurrieron dirigentes de los partidos socialdemócratas europeos, entre ellos Michel Rocard, Bruno Kreisky, Bettino Craxi, Mario Soares y Felipe González, así como de una veintena de países latinoamericanos incluso expresidentes como Víctor Paz Estenssoro, quien promulgó la ley de reforma agraria en Bolivia en 1954, y Daniel Oduber de Costa Rica. También, de organizaciones insurgentes como el Frente Sandinista de Liberación Nacional -FSLN, representación encabezada por el cura y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal quien vivió sus últimos años bajo la dictadura de Daniel Ortega, su antiguo compañero de lucha contra la satrapía de los Somoza.

La presentación de Cardenal, ampliamente documentada sobre la <heroicidad del pueblo nicaragüense> en especial de la juventud puso la nota de optimismo sobre el derrocamiento de la dictadura de Somoza a pesar de las fuerzas mercenarias salvadoreñas, guatemaltecas y de norteamericanos vietnamitas, al afirmar queEl Frente Sandinista es quien tiene la fuerza militar y el apoyo de toda la población y es un movimiento revolucionario democrático…” Por ello, la Declaración de Estoril en la que participé como redactor y tuve el honor de leer para los medios allí acreditados, se centró en condenar la dictadura y “lanzar campañas de solidaridad en todos los países en favor de la liberación del pueblo nicaragüense”.   

El otro foco de atención, menos optimista pero igualmente solidario, lo formaban las dictaduras militares de Chile, Argentina y Paraguay, después de escuchar las denuncias de Aniceto Rodríguez y Anselmo Sule, Oscar Allende e Hipólito Solari Yrigoyen. Por ello, la Declaración de Estoril condenó la carrera armamentista propiciada por los países fabricantes de armas, y exigió el mantenimiento de la Comisión Especial de Seguimiento a los Derechos Humanos en Chile por parte de las Naciones Unidas. Brasil, por conducto de Lionel Brizola, presidente entonces del Partido Trabalhista Brasileiro en el exilio, advirtió de las características autocráticas del régimen aparentemente constitucional que mantuvieron (1964-1985) instituciones propias de la democracia, pero bajo el estricto control militar del ejecutivo, arropado por el entonces llamado “milagro brasilero” (1970-1974). Milagro que empezaba a convertirse en el camino de su propia extinción por cuenta de la inflación y el endeudamiento externo.   

En cuanto a Colombia, Eastman y Lara destacaron la contribución del Partido Liberal Colombiano al establecimiento de la democracia a través de la historia y en particular durante el periodo 1930-1946, cuando se aprobó la Reforma Constitucional de 1936, basada en claros principios socialistas. Presentaron el balance del Frente Nacional (1958-1974), fórmula de consenso para repartirse paritariamente el poder entre los dos partidos tradicionales (democracia restringida) a fin de superar La Violencia (1947-1957), cuando chocaron bélicamente dejando más de doscientos mil muertos. Resaltaron también la existencia de movimientos insurgentes de diversas inspiraciones doctrinarias que sustituyeron la lucha entre partidos por la de las injusticias e inequidades del sistema.  

En 1979, estando reunidos en el hotel Selva Negra de Colonia Tovar en Venezuela en un conversatorio sobre los procesos de democratización con énfasis en Chile y Brasil, tuvimos la oportunidad de recibir la visita y dialogar con el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, cabeza visible de la IS en la región, quien nos invitó a una recepción al día siguiente en la Casona, la que tuvo que cancelar ante su viaje a Managua para presidir, junto con los dirigentes del FSLN, la entrada triunfal en Managua de las fuerzas revolucionarias el 19 de julio de 1979, poniendo punto final a la dictadura de Anastasio Somoza y su familia.

Lo que sigue es bien conocido. España y Portugal entraron de lleno en el Estado de Bienestar producto de la socialdemocracia. América Latina y el Caribe continuaron a la deriva de gobiernos variopintos sin que ningún país alcanzara a transitar esa vía política. Por el contrario, después de los dos experimentos realizados en Chile sobre la aplicación del modelo neoliberal, uno a uno fue cediendo paso al Consenso de Washington que mercantilizó la educación y la salud, funciones propias del Estado, y privatizó las empresas públicas, proceso en el que España se convirtió en el segundo inversor de la región.

A finales del siglo pasado, el neoliberalismo de Friedman y sus discípulos de la Universidad de Chicago también se impuso en mayor o menor grado en los países europeos comenzando por España y Francia que se plegaron al modelo de Thatcher y Reagan. Por fortuna, la sanidad y la educación públicas han sobreaguado, aunque han tenido que compartir espacios con inversionistas privados.  

La socialdemocracia no ha muerto, así la hayan sepultado algunos países donde floreció. Incluso en países donde se había sembrado la semilla, como el de Cardenal, donde uno de los jefes de la rebelión se convirtió en déspota y verdugo de sus compatriotas. Las inequidades e injusticias propias del neoliberalismo apuntan a un cambio en el modelo. Y así lo bauticen con nombres distintos, en el fondo lo que se busca es propiciar la vigencia de la igualdad en conjunción con la libertad y la solidaridad, principios en los que se funda la socialdemocracia, en abierta oposición al del “interés individual” del liberalismo clásico. Es tema que merece posterior examen, máxime cuando en Estados Unidos está asomando la cara en el proceso electoral.

Valencia, 4 de marzo de 2020


[1] Poemas. ¿Por qué me has abandonado? (Salmo 21)

2 respuestas a “CUANDO LA SOCIALDEMOCRACIA SE ASOMÓ A IBEROAMÉRICA

  1. Esta columna, querido amigo, no es que da, es que exige un texto mucho más amplio. ¿No te parece? El tema es de tal entidad, los actores citados son tantos y, muchos de ellos, tan relevantes, que sería deseable una disertación mucho más amplia, más extensa. No solo eso, a propósito de tu propio papel, creo, serían deseables mayores explicaciones, reflexiones, valoraciones y comentarios sobre lo que significó el episodio que refieres. Ignoro si lo has publicado antes, pero si no ha sido así, merecería la pena el esfuerzo de hacerlo.

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  2. Muy estimulante tu comentario, apreciado Profesor y amigo.
    Cierto. El tema da para una disertación amplia. Es posible que más adelante intente escribir un ensayo.
    Por lo pronto, pienso referirme próximamente al tema respecto de las elecciones en Estados Unidos.Gracias.

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