SOBREVIVIR EN LA INCERTIDUMBRE

“El auténtico valor no consiste en imaginar una alternativa, sino en aceptar las consecuencias del hecho de que no hay ninguna alternativa claramente perceptible…Quizá la solidaridad social sea una utopía, pero si no luchamos por ella, entonces estamos realmente perdidos, y merecemos estar perdidos”.[1]

S. Zizek

Hace un año, abrí la página web el drondelpensamiento.com para consignar algunas reflexiones bajo el título “Visualizando las tendencias contemporáneas de la Humanidad”. Mi propósito era intentar identificar las principales fuerzas que de manera impresionantemente veloz están cambiando todo: el comportamiento humano, los sistemas educativos, la vida social, la economía, la política (aunque poco a los políticos), las empresas, las formas de trabajo por cuanto destruye empleos de labores que pueden ser sistematizadas, incluso en compañías que trabajan con aplicaciones tecnológicas hasta tal punto que llega un momento  que no saben cuál adquirir para no caer en la obsolescencia de forma precoz. El anuncio del internet cuántico y de la tecnología 5G abren camino a que la velocidad de transmisión de la información y de las comunicaciones, entre otros varios factores, sea como entrar a un mundo hasta ahora no imaginado. Sin embargo, es lamentable registrar la ineptitud e indiferencia de algunos gobernantes de las grandes potencias, y políticos en general, frente a estas realidades. Se muestran más interesados en satisfacer sus egos, favorecer a sus partidos, que en resolver los problemas globales que asechan hoy a la humanidad.

Por su parte, las ciencias que exploran la vida del ser humano, particularmente las neurociencias y la ingeniería genética hacen prever la posibilidad de crear un transhumano o ciborg, producto híbrido de lo humano y la incorporación en el cuerpo de aplicaciones de la robótica, de manera más genérica denominada inteligencia artificial. Sin desconocer algunos beneficios que con fines restaurativos de órganos o reemplazo de los mismos se han alcanzado.

En las primeras reflexiones, di amplias referencias sobre el tema del cambio climático que, tal como lo estamos padeciendo en el día a día, está desenfrenado y las catástrofes ecológicas se suceden en todos los sitios del planeta. En la serie de los tres artículos sobre el Antropoceno, resalté cuando “los humanos se convirtieron en dioses” exterminadores de la vida del planeta tierra en todas sus manifestaciones. Fenómeno que se ha incrementado desde la aparición del “capitalismo fósil” hace doscientos años, en virtud de las emisiones del CO2, agravadas también con la extensión de la ganadería -productora de más del 40% de tales gases tóxicos- y la destrucción intencional de bosques, como es el caso en la Amazonia, la mayor selva tropical.

Esos fenómenos y sus efectos no están circunscritos a un determinado espacio territorial, sino que son globales y, por lo tanto, las acciones para contrarrestarlos y tratar de salvar el planeta de mayores desastres y hasta su propia existencia, requieren un concierto entre los diferentes países del mundo. Tal el caso del Acuerdo de París, del que el presidente Trump, gobernante del país que más contaminación ambiental produce (más de la cuarta parte), se retiró para poder intensificar la explotación de sus recursos carbo-petroleros utilizando sistemas de máximo impacto ambiental como el fracking. Camino similar, aunque con otros propósitos, el presidente Bolsonaro de Brasil hizo la vista gorda ante los múltiples incendios de la selva amazónica hasta cuando la UE amenazó con dejar en suspenso los trámites para el Acuerdo Comercial con Mercosur. No hay alternativa: los problemas globales no se pueden resolver con políticas y programas nacionales, requieren trabajar de común acuerdo hacia propósitos, objetivos y metas comunes. Y la responsabilidad es política.

El resurgimiento de los nacionalismos se está expresando de diversas formas: el control a la libertad de expresión, dictaduras blandas con vocación fascista, la implantación del odio, el miedo y la mentira entre sus propios habitantes y a nivel global como práctica política habitual. Bien por razones étnicas, culturales -especialmente religiosas-, o económicas hay rechazo a los refugiados y a los inmigrantes, que tienen a Europa y Estados Unidos como destinos preferidos, donde son tildados de agresores e invasores. Otra manifestación de connotaciones nacionalistas es la guerra comercial y tecnológica, que aumenta en intensidad en las últimas semanas, declarada por Trump a China y replicada por ésta con iguales medios y mediante políticas monetarias, que generan inestabilidad económica en los mercados que llevan a las instituciones como el FMI y el Banco Mundial a predecir decrecimiento en la economía para lo que resta del año y el 2020, y abre serios interrogantes sobre el futuro.

La combinación de nuevos populismos con nacionalismos económicos y étnicos (el predominio del hombre blanco) en algunos países occidentales es evidente. Por su parte, la economía china con su sistema dual, capitalismo de Estado, estratégicamente bien planificado, persigue la conquista de espacios territoriales (tierra y mar) mediante la Nueva Ruta de la Seda. Agréguese el intento de reedición del Imperio Ruso, ahora con Putin y su política expansionista territorialmente a su manera; el desarrollo de India que procura mantener su organización social de castas, y emergentes como Erdegan en Turquía con la pretensión (¿?) de resucitar el Imperio Otomano. Todo ello permite predecir una lucha que, apoyada en las tecnologías, puede convertir al mundo en un escenario de guerra entre “dictaduras digitales” manejadas por las manos invisibles de los programadores de algoritmos, con lo que se hace remota la Reinvención del Liberalismo que tanto añora The Economist en cuanto opta por una posición conservadora en cuanto al modelo del sistema económico en el que cuenta únicamente el “interés del empresario”.

A la vera de este desenfreno de poderes quedan los países latinoamericanos -quizá con la excepción de México y Brasil por la magnitud de sus mercados que pueden llevarlos a un desarrollo “hacia adentro”, y por supuesto los países del continente africano y muchos de Asia, consecuencia lógica de sus múltiples fallas en los intentos de integración económica. La UE no está exenta de correr también graves riesgos con tintes propios a partir del Brexit.  

En medio de ese panorama, han surgido nuevos actores políticos: la mujer en procura de la obtención y defensa de su identidad total y los adolescentes que, siguiendo el ejemplo de la joven sueca Greta Thunberg, están realizando movilizaciones sociales pacíficas en todo el mundo para presionar a los responsables de la política de cada país a que adopten medidas inmediatas y efectivas para “salvar el planeta”.

De este breve repaso surge en la mente de cada lector numerosos interrogantes, y me  incita a explorar ciertas conclusiones, como las siguientes:

  1. Es predecible el fin del capitalismo “tal como se conoce hasta ahora”. Incluso, hay estudios que demuestran que una economía basada en energías limpias puede resolver el problema ambiental y también el del empleo.[2]
  2. La globalización de las comunicaciones y del comercio en particular parece irreversible, así ciertos populismos nacionalistas traten de impedirlo a fin de buscar réditos electorales, como es el caso de Trump en procura de su reelección el 3 de noviembre del 2020.
  3. La automatización seguirá avanzando, destruyendo empleos, creando nuevos y abriendo incógnitas sobre sus efectos en caso de inserción de aplicaciones tecnológicas en el cuerpo humano.
  4. La mayor amenaza de destrucción global corre a cargo del calentamiento global que exige acciones colectivas, solidarias para ser aplicadas de forma inmediata y con un plan concertado a mediano y largo plazo.
  5. Los cambios tecnológicos están profundizando la desigualdad social a niveles insospechados por la concentración de capital en las empresas. Esto conlleva la imperiosa necesidad de concebir un nuevo tipo de Estado y del sistema tributario a fin de poder garantizar, mediante la Renta Básica Universal, la subsistencia de su población.
  6. Desde hace varios años, el sistema educativo, como parte del sistema social, está obligado a cambiar, a fin de cultivar “esos nuevos saberes, capacidades y habilidades…comenzando por el (nivel) superior que es el dominante”.[3]
  7. La actividad de los investigadores no está sometida hasta el momento a ningún código ético, indispensable para detener las amenazas de destrucción del ser humano, biológico, y reemplazarlo, así sea parcialmente, por un producto sintético.
  8. Los cambios demográficos previstos a 2030 y 2050 muestran una mayor participación de la población en continentes y regiones atrasadas y tradicionalmente marginadas del ritmo general del progreso.
  9. Nadie insinúa un sistema de gobernanza global, sino más bien la formación de “bloques económicos digitales”.
  10. Todo lo anterior lleva a pensar que la humanidad tendrá que sobrevivir en medio de las tinieblas de la incertidumbre. Sacar, cada uno, lo mejor de sí mismo para pensar y actuar inspirado por el sentimiento de solidaridad colectiva.

A manera de coda, cito a continuación al Maestro Gerardo Molina, presidente de mi tesis de grado (1956), quien, al rendir su concepto, haciendo referencia al libro de Gunnar Myrdal “Solidaridad o Desintegración”, afirma: “Ese cambio social consiste en la nivelación de las grandes diferencias en los ingresos entre regiones y clases, en la igualdad de oportunidades y en el desenvolvimiento económico a las exigencias de la planeación. El ilustre tratadista llega incluso a afirmar que: <el propósito principal consiste en introducir por la fuerza el desarrollo en los países subdesarrollados, de modo que se llegue a una etapa, en la que se pueda construir firmemente un sistema mundial más unificado”. [4]

Valencia, 26 de agosto de 2019

NOTA 1. Con este artículo cierro “Visualizando las tendencias de la Humanidad Contemporánea”. Agradezco a los lectores y comentaristas su interés y aportes.

NOTA2. Próximamente, aspiro a iniciar una nueva serie, con otra perspectiva, dentro de esta misma página web eldrondelpensamiento.com. Espero les resulte atractiva.


[1] La nueva lucha de clases. Los refugiados y el terror. Anagrama. 2016

[2] En cuanto a un nuevo tipo de capitalismo, “que beneficie a todos”, el economista y escritor Mauricio Cabrera en su columna “Sugestiones” de ayer en El País, de Cali, Colombia, hace referencia al Manifiesto que la Business Roundtable, integrada por 192 grandes empresas estadounidenses. En el siguiente enlace se puede leer otro comentario en el mismo sentido y la parte esencial del Manifiesto:

De esta declaración, al menos, se insinúa la necesidad de poner fin al neoliberalismo que ha reinado en los tres últimos decenios y que tantos estragos sociales ha causado.

[3] Parra y Arenas-Dolz. Revolución Tecnológica y Democracia del Conocimiento. Por una universidad innovadora. (2015)

[4] Parra Escobar N. H. Obras Selectas Tomo 4. Economía y Desarrollo. Universidad de Ibagué. 2013

10 respuestas a “SOBREVIVIR EN LA INCERTIDUMBRE

  1. Estimado Nestor Hernando Parra, gracias por tu ensayo sintesis, tu repaso. Son muchas variables en juego y permite organizar u ordenar la ideas para intentar «sobrevivr en medio de la incertidumbre». Hoy en Honda y desde hace varios días hay un incendio aún no controlado y la solidaridad de muchas personas para enfrentarlo desde llevar palas y agua, donar e informar lo que acontece por las redes, parece ser el mundo en pequeño.

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  2. Por primera vez, apreciado amigo Germán, el cambio climático está afectando de forma simultánea al 98% del planeta, así que Honda, mi ciudad natal, hace parte de esos estragos medioambientales. Muy bien que la solidaridad social se esté movilizando, pero es necesario que todos actuemos para PREVENIR que el planeta se extinga en miles de hogueras.

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  3. Estimado Nestor Hernando,
    Estas reflexiones sobre «Sobrevivir en la Incertidumbre» son profundas y orientadoras. A mi parecer ellas ofrecen una visión realista, sobrecogedora y preocupante del camino que tenemos por delante. Partiendo de tus reflexiones sobre el Antropoceno y la sostenibilidad ambiental, pasando por el impacto operativo y ético de las tecnologías digitales y de la inteligencia artificia sobre el trabajo y la organización de nuestras sociedades, hasta tus reflexiones sobre lo que podemos esperar del capitalismo como sistema económico a futuro, él que requiere ser modificado por una visión integradora que se fundamente en la solidaridad de los múltiples ‘stakeholders’ haces un diagnostico poderoso que espero llegue a una audiencia amplia. Ahora debemos esperar que estas reflexiones esclarecedoras que nos has ofrecido a lo largo del último año ayuden a crear opciones imaginativas que se traduzcan en el diseño de políticas empresariales y sociales que reduzcan la incertidumbre agobiante actual en el beneficio de generaciones futuras. Gracias por tus contribuciones a lo largo de este año, que cierras con esta magnífica columna de síntesis. Espero estés pensando en publicar un libro que las entregue a una audiencia amplia en un futuro cercano. Abrazos. Raul

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  4. Gracias, apreciado Maestro y amigo, por tus comentarios sobre el trabajo que me he impuesto en los últimos doce meses con el fin de intentar identificar las tendencias hacia donde se está moviendo la humanidad, con indudables beneficios, pero también con graves riesgos. La conclusión última es que deberemos saltar del individualismo identitario que estamos viviendo a una solidaridad colectiva en el que todos aportemos y todos ganemos como humanos. Y salvemos el planeta.
    Gracias por tu sugerencia de editar estas reflexiones en forma de libro.
    Abrazos.
    Néstor Hernando

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  5. Admirado doctor Néstor Hernando: profunda su mirada hacia el caos en que hoy nos revolvemos como en un torbellino imparable, así como lúcido el camino que plantea para entender el mar de lodo en que nos revolvemos. Su energía creadora y crítica alrededor de los problemas del hombre de hoy nos trazan un camino y nos dejan un paisaje de interrogantes saludables, ante todo concluyentes cuando nos deja el camino de la esperanza. Gratitud por su blog del que siempre aprendo.
    Cordial saludo,
    Carlos Orlando Pardo

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    1. Muy apreciado Carlos Orlando:
      Gracias por el mensaje que me estimula a seguir en el intento de otear el horizonte convulso y nebuloso que está ad portas de la humanidad.
      En la nueva serie, que aún no he definido el título, aspiro a focalizar la atención en espacios
      que nos son cercanos y que suceden ignorando el futuro, que es ahora, por estar atados a estructuras sociales, políticas
      y económicas hasta ahora inamovibles.
      Tener lectores de tu calidad intelectual es muy halagador.
      Afectuosos saludos, extensivos a todos los tuyos.

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  6. Gracias por compartir el pensamiento en este primer año del Dron.
    La constancia y la consagración no son virtudes que se den silvestres.Felicitaciones por ello!
    Esperamos nueva era.

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  7. No ha sido tarea fácil, porque además de lecturas me exigió consultar la actualización de informaciones sobre varios aspectos. Incluso, tuve la oportunidad de acercarme a temas más allá de mi dominio intelectual para poder referirme, al menos, a los avances de la tecnología, tal el caso de Internet Cuántico y la tecnología 5G.
    Gracias, querida Vicky, por tus estimulantes palabras.

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  8. Mi querido Néstor Hernando: Excelente tu ensayo. Cabalga sobre una pregunta que formulaste aquí en el dron del pensamiento: ¿El preludio de una crisis múltiple? Sin embargo formulas nuevas cuestiones y aproximas nuevas respuestas. Es posible que en el horizonte del capitalismo se anuncien modificaciones que suavicen el bronco carácter que le imprimió el siglo xxi. Pero en esta América inefable vivimos a la penúltima moda. Aun hay condotieros, en el sentido menos noble del vocablo, que desde los gobiernos, las empresas e incluso la academia, dictan sentencia amparados en esas leyes de la selva que cultivan la ética del éxito e ignoran principios caros a la concepción social del Estado y del Derecho.
    Echas de menos un sistema de gobernanza global que, como bien dices, nadie insinúa, y haría falta para neutralizar este absurdo regreso a los nacionalismos a ultranza. Es curioso: El futuro parece ser glocal, pero el nivel nacional, que en el pasado reciente miraba en el mismo sentido, ahora neutraliza ese proceso. Las fronteras tienen que ser un vínculo con «el otro» no un muro para la exclusión agresiva. Ante esa ausencia de gobernanza global es preciso intensificar y consolidar la democracia local, que es el único escenario en el cual el ciudadano puede interactuar cabalmente con las instituciones. Es necesario localizar la política. Suelo recordar una frase del Ulrich Beck, que resulta dramática para la democracia: «Aquellos a los que hemos elegido no tienen poder; y a los que tienen poder no los hemos elegido».
    Mil gracias Néstor Hernando por tus doctas reflexiones. Proporcionas a tus lectores todo un placer intelectual. Como siempre, seguiré atento al dron del pensamiento. Recibe un estrecho abrazo, Augusto Trujillo

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