LOS AVANCES Y RIESGOS DE LA INGENIERÍA GENÉTICA

¿De humanos biológicos a transhumanos sintéticos?

“…Nada impediría que en el futuro los seres humanos pudieran generarse a partir de un óvulo sintético fecundado por un espermatozoide sintético, lo que demostraría que no somos mucho más que una máquina bioquímica (muy compleja, eso sí). Al fin y al cabo, la biología sintética muestra que lo que llamamos vida se puede fabricar a partir de compuestos químicos inanimados y nada más.”

Salvador Macip, Chris Willmott.[1]

El libro del que hace parte la entradilla fue publicado hace 6 años, lo que hace suponer que los avances científicos en el campo de la ingeniería genética allí registrados siguen sucediéndose, lo que es posible consultar en las revistas científicas e incluso en las respectivas páginas de Internet. La descripción y análisis que hacen los autores, además de informar sobre los diferentes temas tratados, van dirigidos a evaluar los resultados en cuanto a los dilemas morales que presentan a manera de conclusiones a favor y en contra. Sin embargo, uno de sus objetivos no explicitado es introducir al lector en el lenguaje de la ingeniería genética la que junto con los vertiginosos progresos en el campo de la neurociencia y la comunicación informática hacen impredecible el futuro del ser humano. En esa dirección apunta este artículo.

Ante todo, es conveniente precisar que los progresos en este nuevo filón de la ciencia se han dado a partir del descubrimiento del ADN, hallazgo que tuvo un largo proceso desde 1869 cuando el médico suizo Friedrich Miescher encontró en una de sus investigaciones un nuevo ácido que denominó nucleína. En cuanto a su composición química, Phoebus Levene en 1919 y 11 años más tarde él y Albrecht Kossel encontraron que está formado por nitrógeno, azúcar y un fosfato. Francis Crick de la Universidad de Cambridge y los estadounidenses James Watson y Maurice Wilkins publicaron en 1953 los resultados de su investigación sobre la estructura del ADN que les mereció el Premio Nobel de Medicina en 1962. Desde entonces, sabemos que la cadena genética, de doble hélice, contiene la información para que nazca un organismo vivo y se desarrolle. Así nació lo que se conoce como el código genético.

La ingeniería genética cumple la función de introducir un gen en la cadena genética “que carece de él o lo tiene defectuoso, para dotarlo de nuevas facultades”. El otro logro en esta carrera de la búsqueda del ser humano por la eternidad y también por buscar su perfección y potenciación máxima, ha sido el descubrimiento de las células madre que “son la materia prima del cuerpo; a partir de ellas se generan todas las demás células con funciones especializadas…Estas células se convierten en nuevas células madre (autorrenovación) o en células especializadas (diferenciación) con una función más específica, como células sanguíneas, células cerebrales, células del músculo cardiaco o células óseas…”[2] Este tipo de células son denominadas pluripotentes.

En virtud de este logro ha sido posible la clonación, hasta ahora realizada solo en animales, como la oveja Dolly en Escocia en 1996, si bien en 1979 ya se habían clonado ratones de laboratorio. La clonación artificial con fines terapéuticos persigue fines regenerativos lo que ha dado lugar a la medicina regenerativa cuyo objeto es  sustituir tejidos y órganos por otros creados en laboratorio. Por supuesto que este tipo de tratamiento es altamente costoso lo que induce a pensar, como en tantos otros casos de avances científicos y tecnológicos, que con ello se ahondarán las desigualdades producidas por razones estrictamente económicas. La constante mejora de las técnicas ha inducido a pensar a algunos científicos que será posible clonar un mamut y “han especulado también con la posibilidad de clonar un neandental del que ya se ha obtenido un borrador de su genoma”.[3]

El País, en su edición digital del lunes de esta semana, publicó una noticia en primera plana relacionada con la técnica que investigadores japoneses y chinos han diseñado para que “los hombres produzcan óvulos y las mujeres espermatozoides” tal como ya se ha experimentado en ratones. “Tomando células normales, se podrían reprogramar y crear un espermatozoide y un óvulo que, una vez fecundado, se debería implantar en el útero de una mujer. La técnica serviría igualmente para que parejas heterosexuales que no pudiesen producir de forma natural sus propios óvulos y espermatozoides.”[4]

Lo que ya es posible son las modificaciones de genes con el objeto de evitar que el nuevo ser no herede determinado tipo de enfermedades que padecen sus padres, o para curar a un hermano realizando trasplante medular. Son los denominados “bebés de diseño”. Estas técnicas generan serios cuestionamientos éticos que se han dado a partir de 1978 cuando en julio nació Louise Brown el primer “bebé probeta”, lo que mereció a uno de los dos investigadores, Robert Edwards, el Premio Nobel en 2010 (el otro, Patrick Steptoe, había fallecido dos años antes).

La revista MIT Technology Review afirma: “Si la modificación genética de la línea germinal se convierte en parte de las prácticas médicas, daría lugar a cambios radicales en el bienestar de los seres humanos, con consecuencias para la esperanza de vida, la identidad y la producción económica. Pero también crearía dilemas éticos y retos sociales. ¿Y si estas mejoras sólo estuvieran a disposición de las sociedades o de las personas más ricas?”[5]

La terapia que más está avanzando es la de los trasplantes en la que por cierto España conserva el liderazgo mundial de forma consecutiva durante los últimos 27 años, en virtud de la extendida conciencia social solidaria de los donantes de órganos. En 2018, España registró una cifra récord: 2.243 donantes, 48 donantes por millón de habitantes, con los que se llevaron a cabo 5.318 intervenciones de las cuales 3.310 han sido de riñón, 1.230 de hígado, 369 de pulmón, 321 de corazón, 82 de páncreas y 6 de intestino.

Los científicos anuncian desde hace algunos años que la esperanza de vida, que ha venido aumentando sustancialmente en el último siglo, puede llegar a ser de centenas de años, y hasta se habla de eternidad o “amortalidad” en cuanto se logre controlar el envejecimiento de las células. Lo cierto es que este es otro de los indicadores de la desigualdad en el mundo pues  como se lee en el último informe la OMS (5-4-2019) la expectativa de vida mundial actual es de 72 años, un avance significativo en lo que va corrido del siglo actual, aunque la brecha entre países desarrollados (Corea del Sur, Japón, España los que más longevidad registran por encima de 80 años ) y subdesarrollados se mantiene, si bien es justo reconocer que se ha reducido en comparación con los promedios de finales del siglo pasado cuando la diferencia superaba el ciento por ciento, como en el caso de algunos países africanos.

A partir del ADN se llega a la huella genética que contiene información almacenable y por tanto comparable con otras. Esta es una de las nuevas formas de investigación en derecho penal pues permite comparar el ADN de un imputado con los recogidos como pruebas en la instrucción criminal de ciertos casos. Con su aplicación, se han librado de la pena de muerte algunos sentenciados en los Estados Unidos.  

La resonancia magnética (IRM) ha permitido afinar el diagnóstico a los médicos en cuanto permite apreciar ciertos átomos de dentro de la células que son posible fotografiar por el ordenador electrónico, también permite medir el flujo de la sangre en las diferentes zonas del cerebro y mediante un indicador radioactivo igualmente se puede medir su distribución en el cuerpo humano (PET). Adicionalmente, utilizando rayos X  y un ordenador, se pued reconstruir la imagen tridimensional de una parte del cuerpo (TAC), tal como lo describen los autores de “Jugar a ser Dios”.  

La implantación de adminículos o prótesis en el cuerpo humano tiene un largo recorrido, desde los más conocidos como en la dentadura y en los ojos (lentes intraoculares para superar las cataratas,  válvulas para facilitar el flujo del humor acuoso para controlar el glaucoma) hasta el reemplazo de partes de alguna de las extremidades por manos o piernas artificiales con base en máquinas que van conectadas al cerebro humano y a ordenadores electrónicos, denominadas “manos y piernas inteligentes”. Ello ha permitido caminar a personas afectadas por parálisis múltiple por accidentes u otras causas, así como reparar fracturas óseas con tubos y tornillos. En el lenguaje popular se conoce como el hombre biónico ciborg.

Lo que más inquieta es la implantación en el cuerpo de aparatos tecnológicos de diversa índole y con propósitos varios, lo que puede conducir a la desaparición de Homo sapiens y abrir el camino hacia un Transhumano cuyas características y poderes hasta ahora son deconocidos. Tal producto haría parte del paraíso teconlógico de Woolsthorpe en el mito del jardín de Linclolnshire donde Newton cambió para siempre el rumbo de la ciencia.    

El avance que mayores cuestionamientos suscita desde el punto de vista ético es el que se considera “un   tecnológico sin parangón”: la creación de la bacteria artificial que además de tener altos riesgos para la humanidad en cuanto se expandan sin control, como sucedió con el primer hallazgo la klebsiella synthentica, “un nuevo microbio fabricado por el hombre capaz de generar etanol…alternativa excelente a carburantes fósiles…Una vez liberada la bacteria causó el caos en la bahía Delaware. Debilitó la defensa de las plantas y eso permitió que otros microbios destruyeran campos enteros de cosechas valiosas…Finalmente, los científicos encontraron la solución. Tardaron más de un año en crear un depredador que pudiera acabar con el reino del terror de la Klebsiella.”  

Así, que por extensión, son serios y grandes los interrogantes, de todo orden, que surgen ante la perspectiva de que se pueda crear vida humana a partir de óvulos y espermatozoides sintéticos. Lo que no cabe imaginar es cómo se puede poner límite a los investigadores científicos de todo el mundo que en su carrera desenfrenada por obtener logros históricos continúan realizando experimentos.

Sin embargo, no cabe duda alguna de que muchos de esos hallazgos han aportado, y seguirán aportando, mejoras en la salud y calidad de vida de los seres humanos. En ese escenario es preciso destacar el avance de los nanofármacos diseñados a la medida de cada paciente  lo que permite actuar directamente sobre las células enfermas sin generar efectos secundarios (como es el caso de la radio y la quimioterapia en pacientes que sufren de cáncer), tan frecuentes y molestos como sucede con los actuales medicamentos químicos.

Valencia, 10 de julio de 2019


[1] Jugar a ser dios. Los dilemas morales de la ciencia. Publicaciones Universidad de Valencia. 2013

[2] https://www.mayoclinic.org/es-es/tests-procedures/bone-marrow-transplant/in-depth/stem-cells/art-20048117

[3] Opus cit.

[4] https://elpais.com/elpais/2019/07/07/ciencia/1562532394_457066.html

[5] https://www.technologyreview.es/s/4783/los-bebes-geneticamente-perfectos-seran-posibles-pero-tambien-legales

7 respuestas a “LOS AVANCES Y RIESGOS DE LA INGENIERÍA GENÉTICA

  1. Estimado Nestor:

    Muy interesante la descripción de los esfuerzos que la humanidad viene haciendo para alargar la esperanza de vida y mejorar la calidad de la misma.

    En gracia de discusión, si se lograra controlar el envejecimiento de las células y se llegara, teóricamente, a la “amortalidad” , podríamos alargar indefinidamente las esperanzas de vida, con todos los problemas que se derivarían de ello.-

    Pero lo cierto es que la discusión no gira ya en el mejoramiento genético sino en las condiciones ambientales para sobrevivir. En otras palabras, ¿ para qué gastar esfuerzos en diseñar la “ amortalidad”, si los expertos vaticinan ( siempre serán vaticinios) que al ritmo de destrucción que avanzamos, la posibilidad de vida sobre la tierra terminará en el año 2055..? Es decir, las esperanzas de vida para toda la humanidad son hoy de 36 años. ¿ Por qué no agitar este tema..?

    Cordialmente,

    M. S.M.

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    1. Gracias, apreciado Mario, por tu valioso comentario. En efecto, la amenaza que más alarma es el cambio climático, tema al que me he referido en otras reflexiones, como las relacionadas con el Antropoceno y las huelgas de protesta de los adolescentes que inició ante el Parlamento de Suecia la ya globalmente famosa Greta Thunberg y replicada en cientos de ciudades de varios países. Es un asunto de responsabilidad política que, comenzando por el señor Trump, algunos gobernante se niegan a aceptar o hacen poco para combatirlo.
      No sé qué tan cercano está el fin del globo terráqueo como espacio físico apto para el desarrollo de la vida humana, pero lo cierto es que las predicciones se están anticipando. Recientemente ví un vídeo que se hizo viral que muestra el incendio de plantas y palmeras en las avenidas de Dubai cuando la temperatura alcanzó los 79o. el 17 de junio, si la memoria no me falla.
      No tengo la menor duda que ese es el tema prioritario que hay que atender de inmediato si queremos que nuestra descendencia sobreviva.

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    2. Gracias, apreciado Mario, por tu valioso comentario. Evidentemente, el tema que más amenaza a la humanidad hoy es el cambio climático, al que me he referido en los artículos relacionados con el Antropoceno y las huelgas de adolescentes en varias ciudades de diferentes países, que inició ante el Parlamento de Suecia la famosa Greta Thunberg. Es un asunto de responsabilidad política que, comenzando por el señor Trump, algunos gobernantes se niegan a aceptar o hacen poco para superarlo, a pesar de las expectativas trazadas por el Acuerdo de París. Lo que se sabe es que las predicciones se están anticipando, como pude apreciar en un vídeo que muestra cómo se quemaron plantas y palmeras con los rayos solares en Dubai el 17 de junio, cuando la temperatura alcanzó 79o.
      Si queremos que nuestros descendientes sobrevivan tenemos que sumarnos de forma efectiva a los movimientos tendientes a presionar a los gobernantes y parlamentarios a que se convierta rápidamente la energía basada en fósiles a energías renovables que, además, crearían numerosas fuentes de empleo.

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  2. Muy interesante el artículo, pareciera que los humanos transitamos caminos espinosos en la ciencia. Es alagador que la perspectiva de vida crezca en el ser humano, no cabe duda, pero no crece proporcionalmente su ánimo ético y moral por el respeto a esa vida. Por ejemplo, atravezamos una etapa en la que la vida y el respeto por los niños no es el valor fundante de los comportamientos humanos. La «amortalidad» para qué si no somos felices por los peligros inventados por el mismo «amortal». Sin duda alguna es peligroso dividir el mundo entre mortales y «amortales», la brecha existencial sería tan profunda que solo pensarlo genera temor y pavor. De todas maneras el desarrollo sistemátio y acelerado de la ciencia plantea interrogantes y crea expectativas que la humanidad no se imagina. La inteligencia artificial sigue su marcha imparable.

    Gracias, hasta ponto.

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  3. Indudable: las repercusiones éticas y sociales de gran parte de los avances científicos es tema que debiéramos asumirlos todos porque el futuro, que amenaza con afectar a toda la humanidad, es altamente incierto y está muy próximo. Desafortunadamente, atravesamos por una etapa de insularidad, de individualismos en busca de identidades propias, y de gobernantes autócratas a quienes solo les interesa imponer su caprichosa y a veces irracional voluntad. Como bien lo anota usted, la inteligencia artificial, no la humana, sigue su avance veloz.

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  4. Jugar a ser Dioses pasa por lograr la SOSTENIBILIDAD en el planeta tierra, depredar el patrimonio del equilibrio ecológico, sus sistemas biológicos, nos coloca camino a la extinción o el destierro. Ellon Musk ya lo ve como una alternativa, colonizar a Martes. Bien pudiésemos con nuestro ego de ser dioses a ser pioneros extraterrestres sin importar si lo hacemos dentro del transhumanismo o posthumanismo.

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