
“El discurso y las puestas en escena lo son todo, el espectáculo se convierte así en la política misma; la sustituye. Pero la vida real continúa, la precariedad cotidiana, el ejercicio ilimitado de la fuerza y el control institucional se mantienen intactos.
Keymer Ávila”[1]
Abundan las noticias y comentarios de prensa, más la percepción personal, sobre la creciente trivialización o banalización de los asuntos relacionados con la política, actividad tradicionalmente considerada esencial para el devenir colectivo de los pueblos y hoy de la humanidad en tanto y en cuanto los problemas, las amenazas, son de carácter global, como por fortuna sí lo están asumiendo las nuevas generaciones y la mujer, en particular. Así quedó demostrado con las masivas movilizaciones del 8 y del 15 de este mes en más de 1.600 ciudades, que de seguro harán historia.
No se trata tan solo de la decadencia de la democracia, proceso en constante evolución en el que la ideología y los propuestas programáticas son reemplazadas por lemas y logos banales, sino de la desilusión de los electores ante quienes han asumido por una u otra vía, de forma intrascendente y con frecuencia también irresponsable, el papel de orientar a sus conciudadanos hacia la superación de problemas esenciales como la desigualdad, la inequidad, la pobreza, el desempleo juvenil, la precariedad en el empleo, la brecha de género, las injusticias sociales en general, mediante formulaciones viables que conciten la adhesión de sus correligionarios o de los ciudadanos en general.
A la par del crecimiento y diversificación de los medios de comunicación masiva, los políticos se han ido convirtiendo en actores de un espectáculo que oscila entre las descalificaciones, los insultos y demás tipos de agresiones verbales contra sus rivales o contrincantes y una comedia de teatrinos de cartón en la que abundan símbolos y titiriteros. La incoherencia y la ignorancia compiten con las noticias falsas y mentiras simple y llanamente.
La pauta contemporánea la marcó Silvio Berlusconi en Italia desde finales del siglo pasado, quien como dueño de la poderosa empresa de telecomunicaciones Mediaset la puso a su disposición para manipular a su antojo a la opinión pública de forma exitosa por cuanto ejerció como presidente del Consejo de Ministros en tres periodos alternos. La ha continuado, a su manera, Beppe Grillo, cómico y actor, como cabeza visible del Movimiento 5 Estrellas el que, bajo el liderazgo de Luigi Di Maio, hoy cogobierna con Mateo Salvini como primeros vicepresidentes del gobierno que preside Giuseppe Conte.
También en Estados Unidos, como es bien sabido, gobierna desde la Casa Blanca Donald Trump, quien desde los años 80 del siglo pasado actuó desempeñando primero papeles menores o puntuales en películas, series televisivas y pornografía softcore[2], para años más tarde hacerse famoso durante más de una década como productor del reality show “El Aprendiz”, formato de corte autoritario, el mismo que hoy vemos en sus apariciones cortas y puntuales en las que toma decisiones o amenaza con tomarlas.
América Latina también tiene su exponente, el actual presidente de Guatemala (2016-2020), el humorista Jimmy Morales. En Ucrania, país estratégico en las relaciones entre la OTAN y la Confederación Rusa, sangrante aún por la invasión de Crimea y de una zona limítrofe entre los dos países, hoy celebra elecciones presidenciales en las que otro humorista, Volodimir Zelenski, se presenta como el candidato ganador, al menos en la primera vuelta, quien, al igual que Morales en Guatemala, ha sabido interpretar y captar el rechazo colectivo a la corrupción gubernamental y prometido tolerancia cero, contra el actual presidente, Petro Peroshenko, tildado de “oligarca y empresario”, elegido ante la fuga a Rusia de su antecesor, Viktor Yanukovich, otro gobernante corrupto.
En las reflexiones anteriores ha quedado claramente establecido que los grandes y reales problemas son globales y que, en consecuencia, las soluciones deben alcanzarse desde esa misma órbita. Es el caso del calentamiento global que día a día está mostrando sus fauces destructoras mientras algunos gobernantes, encabezados por el de Estados Unidos, califican de mentira lo que la ciencia, y la evidencia diaria, está demostrando que no es otra cosa que los efectos perversos contra la salud de los ciudadanos en las grandes ciudades ante la contaminación del aire, las sequías y las grandes inundaciones en extensos territorios dejando devastación y muerte.
Las soluciones están aún al alcance de los responsables del poder político, pero asecha la inminencia de que las nuevas generaciones están al borde de no poder subsistir o de sufrir perjuicios irreversibles en su salud por la irresponsabilidad de los políticos. Un viernes, el 27 de agosto del año pasado, Greta Thunberg, una adolescente -16 años- estudiante de liceo, se plantó sola ante el Parlamento sueco junto con un cartel reclamando acción inmediata contra el calentamiento global. Y así siguió haciéndolo cada viernes en los que faltaba a clases. Su ejemplo, gracias a la difusión por las redes sociales, pronto fue replicado en otros países europeos y la cauda fue en aumento, hasta que el pasado 15 de marzo la huelga estudiantil se hizo global y Greta lanzó el Manifiesto en el que de forma certera habla de justicia y del sistema imperante que es necesario cambiar:
“No se trata solo de reducir las emisiones, sino de justicia; el sistema actual no sirve, porque solo beneficia a los ricos. El lujo del que disfrutamos unos pocos en el norte del planeta depende de los sufrimientos de la gente que vive en el sur. Hemos visto a los políticos titubear y dedicarse a juegos políticos en vez de reconocer que las soluciones que necesitamos no pueden hallarse en el sistema actual. No quieren afrontar los hechos: para intentar hacer algo ante la crisis climática debemos cambiar el sistema… Queremos que sientan pánico y que hagan algo.[3]
Al mismo tiempo, la joven parlamentaria demócrata neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortés, presentaba en el Congreso de los Estados Unidos un proyecto de ley titulado “Green New Deal” que tiene como objetivo la producción del ciento por ciento de la energía verde, producto de recursos renovables, lo que permitiría reactivar la economía y sería financiado con un impuesto del 70% (el doble del máximo actual) sobre las rentas superiores a 10 millones de dólares, de las personas naturales -curiosamente excluye a las corporaciones- . A pesar del respaldo ampliamente mayoritario de la opinión pública, según las encuestas realizadas, el Congreso negó su proyecto. Pero la lucha seguirá hasta lograr que las protestas y las propuestas resulten abriéndose paso para bien de la humanidad.
El otro hecho histórico sucedido en el mes que termina ha sido el fortalecimiento de la lucha de la mujer por la igualdad de derechos, mediante grandes movilizaciones sociales celebradas el 8 en otro día de huelga a nivel global en el que también se dieron a conocer declaraciones o manifiestos:
“La opresión del capitalismo neoliberal aliado con el patriarcado está privando a las mujeres de derechos supuestamente ya conquistados, está articulando nuevos espacios de subordinación, incrementando la explotación y feminizando la pobreza.”[4]
Se han señalado como objetivos:
1. Acabar con la discriminación en las empresas.
2. Impulsar la corresponsabilidad entre mujeres y hombres en todos los órdenes de la vida.
3. Erradicar la lacra de la violencia de género.
4. Eliminar el sexismo de la publicidad y los medios de comunicación.
5. Favorecer la participación de la mujer en el ámbito social, empresarial y político.
6. Poner fin a las situaciones de pobreza que, tras años de dedicación a los trabajos del hogar y la familia, sufren muchas mujeres mayores (pensiones de viudedad).
7. Establecer la obligatoriedad de los contratos de trabajo y convenios colectivos para las empleadas del hogar, en su mayoría inmigrantes.
8. Una aplicación suficiente y adecuada de la ley de Dependencia, tan directamente vinculada a la autonomía de la mujer.
9. Garantizar el derecho a decidir de la mujer en su vida sexual y en la maternidad: el respeto al derecho a decir no y al derecho al aborto.
10.Avanzar en la equiparación entre hombres y mujeres.
Según la OIT, las mujeres son el 70% de los 1.300 millones de pobres absolutos del mundo, del total de mujeres en edad de trabajar tan sólo lo hace un 54% frente al 80% de los hombres, ellas desempeñan la mayor parte de los trabajos mal pagados y menos protegidos, las emigrantes son más vulnerables a la explotación y a los abusos. Sin olvidar uno de los temas más sensibles sobre el que en el día a día los casos son más frecuentes y alcanzan dimensiones y características alarmantes: la violencia de género que las Naciones Unidas definen como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada.”
Además, la mujer recibe entre el 20% y el 30% de salario menos con respecto al hombre por realizar el mismo trabajo, amén de la alta tasa de paro femenino y la precariedad laboral que en algunos sectores se ceba en la mujer. Tal discriminación en la contratación la explican por el coste económico adicional por los derechos vinculados a la maternidad. Es decir, todo un escenario de desigualdad en el campo laboral, al que hay que añadir otros datos de las Naciones Unidas y de sus organizaciones como UNICEF y el PNUD que muestran que las dos terceras partes de los 876 millones de analfabetos del mundo son mujeres, que de los 121 millones de menores no escolarizados en el mundo, 65 millones son niñas. Y, contrario a las metas de los Objetivos del Milenio y ahora de los ODS, el número de muertes al momento del parto ha aumentado, a lo que algunos especialistas han calificado como “bochornoso revés para el desarrollo”.
Según el último informe anual de la Unión Parlamentaria, la cantidad de mujeres que compitieron por un escaño en 2017 aumentó 5 puntos, de 22,3% al 27,1%, “gracias principalmente a medidas como la adopción de cuotas en las listas electorales”. Sin embargo, en número de curules alcanzadas el aumento fue solo del 0-1%. Curiosamente, Senegal es el país, a nivel mundial, con el mayor número de parlamentarias, 0,4% por encima de Noruega.
Quede así planteada, de forma esquemática, como una simple visualización, la tendencia a que las nuevas generaciones y la mujer en particular asuman de forma directa, sin más delegaciones de su representación en políticos que han perdido sus papeles y están jugando roles en espectáculos banales, cómicos, irresponsables e intrascendentes, en momentos en que las amenazas apuntan a la supervivencia misma de la humanidad. Y la mujer reclama el derecho a la igualdad, la equidad, la justicia, la responsabilidad y la reciprocidad, como elemental aplicación del principio de “simetría en los asuntos humanos”. Tareas en las que debemos participar de forma solidaria hasta el punto de “Jugarse la Piel”.[5]
Valencia, 31 de marzo de 2019
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[1] Nueva Sociedad.. Febrero 2019
[2] Wikipedia
[3] No podemos esperar. Manifiesto de la juventud sobre el cambio climático. El país 15-03-2019
[4] Confederación Intersindical de Mujeres. Manifiesto 8 de marzo de 2019.
[5] Título del último libro de Nassim Nicholas Taleb. Paidos. Febrero 2019.
Como siempre me gustan mucho tus comentarios… sin emabrgo hoy me quedé esperando un reconocimiento de la gran humanidad demostratada por la primera ministra de Nueva Zelandia, Jacinda Ardern, en respuesta al ataque a dos mezquitas que dejaron 50 personas muertas en ese pais. Su talante femenino, a traves de todo este episodio, fue un ejemplo maravilloso para los lideres del mundo entero.
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Tienes toda la razón, apreciado Maestro y amigo. Muy importante traer a la memoria y exaltar el comportamiento solidario y resiliente de la Primera Ministra de Nueva Zelanda, todo un ejemplo, como tú lo anotas. Gracias por enriquecer el tema.
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El contenido de su artículo ha puesto en acción la conciencia crítica. La práctica política pareciera no evolucionar para responder con eficacia a las necesidades nacionales de nuestros tiempos. Los políticos llegan a edades muy altas y aún pretenden seguir en los escenarios de la vida nacional, no aportan nuevos enfoques de administración pública, de planeación ni de gestión de desarrollo territorial. El caso concreto de Colombia es así, no hay generación de relevo intelectual en la política (teoría y práctica) y las mujeres se alinean en la izquierda o en la derecha, reproducen casi al pié de la letra los discursos y las doctrinas de los hombres que fungen de jefes de partidos o movimientos. Pareciera que no hay ideas nuevas ni en hombres ni en mujeres ni tesis suficientemente estructuradas para generar un cambio en la visión de los asuntos del Estado y su gerencia. La ciudadanía es más espectadora que actora. Los jóvenes hacen mucho ruido, pero tampoco tienen propuestas para los nuevos tiempos. El populismo está servido, todos hombres y mujeres andan en este cuento de hadas. Los medios no aportan elementos culturales ni de opinión para el cambio, también se alinean y ahí para todo. Ojalá surjan nuevas figuras (hombres y/o mujeres) de la política nacional y regional con ideas suficientemente elaboradas, viables y que generen resonancias en la ciudadanía. Como el mío hay países anclados en el tiempo y la historia es dinámica.
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De la época en que los políticos vivían para la política, hemos pasado a la era en que los políticos viven de la política. Se hace «carrera» bien dentro de la burocracia gubernamental como «ficha» del jefe, o dentro del «aparato» de cada partido, especialmente en los países donde existen partidos debidamente organizados. También hay muestras evidentes de gobiernos y órganos legislativos en los que fungen de políticos cuando son simples «agentes» de los diferentes gremios económicos que ingresan por la puerta giratoria en vía contraria a la tradicionalmente conocida.
Es cierto que lamayoría de los políticos prolongan sine die su participación en la vida pública o seleccionan herederos (sanguíneos, consanguíneos o ideológicos) a los que trasvasan sus caudas electorales para prolongar su animus imperandi.
Sin embargo, como trato de presentarlo en el artículo en comentario, algunos sectores de las nuevas generaciones se dan cuenta de que la desatención a los problemas reales de los ciudadanos de hoy y de las graves amenazas que a nivel se ciernen a nivel global, como es el caso del calentamiento global, no cambiarán mientras no se cambie el sistema. Eso está claro en los Manifiestos de marzo.
Sea la oportunidad de reiterar mi admiración (oportunamente recordada por el amigo Raúl Espejo en el comentario anterior) por la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Arden, quien, como muestra de solidaridad se puso el velo, al igual que las demás mujeres, en los actos en memoria de las víctimas musulmanas de la matanza en una mezquita.
También, expresar mi complacencia por el triunfo el domingo pasado de Zuzana Caputová, una abogada ecologista, como primera presidenta de Eslovaquia.
Cada generación es responsable de su propio destino. Esperemos que las nuevas sean superiores a las nuestras. Y que la mujer entre, codo con codo con los hombres, a participar en esa noble misión.
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De acuerdo con tus argumentos. També a mí me suscitan esperanzas las movilizaciones propiciadas por la juventud en cuanto a la situación medioambiental y, más si cabe, la rebeldía de millones de mujeres que se está manifestando con fuerza antes desconocida. Ambas formas de presión, no obstante, habrán de tener su traslación a los escenarios legislativos y ejecutivos, y eso obliga a traducir la protesta en acción electoral. De la política de plató televisivo, que incorpora a toreros y otros famosillos para convertirlos en representantes políticos… mejor no digo nada.
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Estamos de acuerdo, es necesario pasar de las protestas a las acciones políticas, sin declinar en las primeras. Unas y otras tienen que crear conciencia entre los indiferentes, aumentar el caudal de rebeldes contra el sistema imperante.
La academia debería asumir como función propia la formación de liderazgos dentro del marco de las realidades sociales, ecológicas, económicas y políticas, pero sin recurrir a ideologías trasnochadas, sino abriendo nuevas avenidas al pensamiento y a la acción dentro del marco global.
En cuanto «a toreros y otros famosillos para convertirlos (por arte del poder las comunicaciones) en representantes políticos» yo también prefiero callar. Es una confirmación más de que, tras querer alcanzar el triunfo electoral, las ideas, el pensamiento, la filosofía política, las realidades no importan, sino los que ya participan en el «espectáculo» y tienen sus propios seguidores.
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Magnífico leer y tener presentes estos puntos de vista que retroalimentan el ideario y suscitan autocrítica de nuestros imaginarios sociales, políticos y culturales. Muchas gracias.
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Cierto. Gracias al diálogo, se enriquece la visión conceptual.
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Cierto. Gracias al diálogo, se enriquece la visión conceptual.
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«Todos los líderes hacen un poco el payaso para seducir a los posibles votantes con sus bromas y con su cándida humanidad. Y se presentan también como los domadores que van a templar a las fieras que amenazan con destruir nuestro modo de vida. Y hacen piruetas en las alturas, como los trapecistas, para distraernos de las cuestiones verdaderamente importantes. Es lo que hay.»
https://elpais.com/elpais/2019/04/11/opinion/1555002858_934718.html
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