Un navegante inesperado

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“Los viajeros, navegantes, mercaderes y misioneros siempre han tenido noticia de la existencia de pueblos foráneos con ideas y costumbres muy distintas a las suyas.”[1]

A finales del siglo pasado, Samuel Huntington publicó el libro El Choque de Civilizaciones. Y la reconfiguración del orden mundial”[2] que, además de advertir las nuevas causas de las guerras, revivió el debate sobre la diferencia entre cultura y civilización por cuanto hizo recordar la concepción de Spengler sobre la existencia de “un único río de civilización, el nuestro…” refiriéndose al mundo europeo y por extensión lo que se conoce como civilización occidental. Esa visión excluía a las demás vertientes de evolución humana con su propia cosmovisión, sus mitos y sistemas sociales. A pesar del título de la obra, Huntington predijo el choque por razones culturales, como el factor religioso.

A raíz del sorpresivo, innovador y destructor ataque terrorista del 11S del 2001 a objetivos simbólicos del imperio capitalista y militar de Estados Unidos, hoy hace 17 años, la tesis de Huntington se convirtió en referencia obligada en la discusión global. Desde el ángulo conceptual, se alinearon quienes conciben la civilización como el producto de la evolución acumulada del ser humano desde que tuvo la capacidad de imaginar, mientras la cultura es plural y toma diferentes formas según el contexto espacial y social en el que florecen. Adherí de inmediato a esta línea de pensamiento[3] que me ha servido para tratar de entender la confrontación entre varias culturas como la del islam contra el cristianismo, otrora las Cruzadas cristianas contra el islam, ambas con la misma génesis del judaísmo. Religiones monoteístas inspiradas en los relatos míticos consignados en sus respectivos libros sagrados, aunque con variadas líneas interpretativas, entre ellas la anclada a la letra prístina del Corán, totalmente de espaldas a la modernidad en cuanto a la organización política de la sociedad, que separa Iglesia y Estado. Curioso advertir que, sin embargo, utilizaron, de manera muy original y creativa, los avances científicos y tecnológicos de la modernidad y posmodernidad para “despedazar a los infieles”[4].

Esta obligada referencia introductoria me sirve para resaltar la coexistencia de diferentes culturas, aunque en diversos estadios de la civilización. También, con grupos humanos que se quedaron aislados, al margen, ignorados a manera de humanos “acivilizados”, si bien cabe imaginar que con su propia e inexplorada cultura. Gracias a los drones, la selva amazónica está siendo monitoreada a fin de detectar y detener la deforestación causada por invasores que desarrollan actividades ilícitas de explotaciones maderera y minera y de exterminio de los habitantes de esos asentamientos aborígenes cuyos crímenes ni siquiera son registrados en las estadísticas de Brasil. Lo más sorprendente es que uno de esos navegantes inesperados ha captado la vida de un indígena, supuestamente miembro de una tribu desconocida.[5] De estas culturas vírgenes se han identificado alrededor de un centenar en diferentes partes del planeta. ¿Por qué se quedaron aisladas? ¿Huyendo de qué o quiénes?

Después de 30 años de su descubrimiento por un navegante aéreo extraviado de su ruta, de una rigurosa reglamentación por autoridades colombianas defensoras del medio ambiente, y de 25 años de documentación por la UNESCO, el pasado 1 de julio el Parque Natural de la Sierra de Chiribiquete, el más grande de Colombia, ha sido reconocido como patrimonio mixto de la humanidad, por cuanto preserva la biodiversidad y ecosistemas naturales y, al mismo tiempo, las diversas expresiones culturales de comunidades que según estimaciones las han habitado desde hace casi 20.000 años.[6] Allí se ha detectado el mayor número de pinturas rupestres de todo el continente americano, muestra inequívoca de la existencia de su propia cultura.[7]

La decisión de respetar esas poblaciones ignoradas, entre otras razones, busca no poner en riesgo la supervivencia de sus habitantes ante el posible contagio de enfermedades a las que sus organismos no tienen las correspondientes defensas biológicas. Una de las causas del exterminio de poblaciones y culturas en Indoamérica, como fue el caso del imperio azteca primero y años más tarde del imperio inca, fue el contagio de la viruela, el sarampión, el tifus y la gripe llevados por las tropas de los conquistadores[8]. De esa forma, en Colombia se busca garantizar la supervivencia de la tribu de Chiribiquete, aunque deje en el misterio el conocimiento de sus costumbres, sus formas de organización, sus medios de subsistencia, su concepción del mundo a través de sus propios mitos. Campo abierto para que las universidades y los centros de investigación científica descubran sistemas que logren evitar esos riesgos.

A principios de 2018, en la jungla guatemalteca, gracias a la utilización de una nueva tecnología digital de detección y medición de imágenes con rayos láser (LISAR por sus siglas en inglés), un grupo de arqueólogos descubrió las ruinas de “una extensa civilización precolombina que era mucho más compleja e interconectada”. Una región de la cultura maya que pudo haber agrupado entre 10 y 15 millones de indígenas,[9] desaparecida bien por los virus causantes de enfermedades desconocidas o por la violencia de los invasores, o quién sabe qué otras posibles causas.

Estos sucesos sirven para múltiples especulaciones mentales y formulación de variadas interpretaciones. Entre ellas, la hipótesis de que el instinto de conservación de la especie humana prevalecerá ante las posibles hecatombes por el uso bélico de la energía nuclear, la hibridación del internet de las cosas y de la inteligencia artificial en el ser humano, así como de los efectos devastadores del calentamiento global. Incluso, hay quienes predicen la conquista de planetas aptos para la vida humana y otros plantean la alternativa de subsistencia en el agua, medio en el cual aún sobreviven 130 especies de mamíferos cuyos grupos descienden de antepasados terrestres que se adaptaron al nuevo medio, algunos de ellos alternando con el terrestre.

Estas reflexiones no tienen una visión catastrofista ni mucho menos apocalíptica. Lo que persigo es, a manera de una llamada a somatén, advertir a los actuales responsables de la orientación de instituciones políticas y sociales, de manera particular a los de la educación superior, que tienen que imaginar e innovar de forma experimental a fin de no educar para el pasado sino para el incierto futuro. Igualmente, busco sacar de la indiferencia a las nuevas generaciones, para que no caigan en la irrelevancia, se apersonen no solo de su propio destino, sino el de la humanidad ante los efectos de la creciente disrupción tecnológica contemporánea. Para que creen su propia ficción, su propio relato que los lleve a adoptar un humanismo tecnológico que aglutine en gran escala a los seres humanos potenciados por la ciencia y la tecnología que el mismo ser humano ha creado. En el que, si bien la inteligencia artificial llegue a ser superior a la humana, la consciencia siga siendo su dominio íntimo e inexpugnable, con todas sus imperfecciones, y logren adoptar nuevos sistemas sociales y políticos, dinámicos y flexibles, que garanticen la continuidad evolutiva de la especie.

Valencia, 11 de septiembre de 2018

[1] La Cultura Humana. Jesús Mosterín. Espasa. 2009 pg. 125

[2] Paidós. 1997

[3] Obras selectas. Tomo 5. Pág. 1425 y ss.

[4] Mahoma. El sagrado Corán. (III-122). Ediciones Obelisco. Barcelona. 1997

[5] http://www.milenio.com/internacional/drones-captan-tribu-aislada-selva-amazonica

[6] https://www.efe.com/efe/america/cultura/chiribiquete-un-mundo-prehistorico-perdido-en-plena-amazonia-colombiana/20000009-2678761

[7] http://www.parquesnacionales.gov.co/portal/es/parques-nacionales/parque-nacional-natural-chiribiquete/

[8].https://www.abc.es/espana/20150428/abci-mito-genocidio-america-201504271956.html

[9] https://www.bbc.com/mundo/noticias-42918183

5 respuestas a “Un navegante inesperado

  1. Frente a la presencia inevitable de la inteligencia artificial que avanza a pasos agigantados, nos ubicamos frente la pregunta inquietante, pregunta existencial, filosófica y antropológica de ¿qué es lo que nos hace humanos? La saga de la película Blade Runner o la interesante serie de TV Westworld, de ciencia ficción que es pura sociología del futuro, se centran en «el recuerdo». Somos humanos por que recordamos y recordamos confusamente reescribimos el recuerdo y sabemos que hemos vivido transformándonos de niños a mayores. No somos una máquinas de eterno presente.
    El recuerdo, nuestros recuerdos colectivos, lo que no podemos olvidar, será la clave para reconstruir la memoria del Tolima en un museo en el panóptico del Ibagué. En cada antigua celda, la intimidad de un recuerdo.

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    1. De acuerdo, doctor Ferro. Recordar es un acto individual.. Hacer memoria colectiva, área en la que usted es reconocida autoridad, es una disciplina en la que se intenta reproducir trayectos de personas o grupos humanos en ciertos espacios temporales y territoriales. Estoy seguro de que bajo su dirección el Museo del Panóptico de Ibagué será un centro importante de nuestro patrimonio cultural. .

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  2. Jean y Patricia han escrito desde Francia este novedoso e interesante comentario:
    «Como mencionaste las Cruzadas en lo que leímos, te hacemos participe de una reflexión de Eric Zemmour , en su reciente libro «Destin Français » : «Entre la chrétienté et l’Islam, c’est une histoire millénaire. Qui ne s’unit pas se divise ; qui n’attaque pas recule ; qui ne recule plus conquiert. Qui ne conquiert plus est conquis. René Grousset en a tiré une leçon sur la croisade d’Urbain II, qui s’oppose à notre doxa contemporaine. Selon lui, le pape a permis à l’Europe de retarder de près de quatre siècles l’avancée de l’Islam et préparer la lente émergence d’une Renaissance qui n’aurait jamais eu lieu sous le joug islamique :» La catastrophe de 1453 qui était à la veille de survenir en 1090 sera reculée de trois siècles et demi…Pendant ce temps, la civilisation occidentale acheva de se constituer et devint capable de recevoir l’héritage de l’hellénisme expirant …La croisade ne fut pas autre chose que l’instinct de conservation de la société occidentale en présence du plus redoutable péril qu’elle est jamais couru. On le vit bien quand l’Occident renonça à cet effort .»
    Fue en ese mismo año de 1453 que tuvo lugar,en Gascogne, cerca de Bordeaux, , la batalla de Castillon, con la cual se terminó la Guerre de Cent Ans » contra los ingleses !).»

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