Un observador cualquiera

“En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder. En teoría, cualquiera puede intervenir en el debate acerca del futuro de la humanidad, pero es muy difícil mantener una visión clara.” [1]

Justo, un día después de tomar la decisión de escribir sobre las cuestiones que me motivaron a abrir esta página, acabo de recibir la publicación digital del tercer libro de Yuval Noah Harari de quien he sido lector de sus dos publicaciones anteriores, Sapiens y Homo Deus. Libros clave para entender de dónde venimos y hacia dónde vamos. La lectura de las primeras líneas -las que aparecen en la cita- me autorizan, con patente de corso, para participar en el debate del incierto futuro que espera a las nuevas generaciones y a la humanidad en su conjunto ante los avances vertiginosos de la ciencia y la tecnología. Así, como un corsario del siglo XXI, pues carezco de los títulos académicos de historiador, filósofo o sociólogo, me propongo navegar en ese cambiante espacio. Las jornadas de reflexión las consignaré en escritos cortos que compartiré tanto con los próximos, familiares y amigos, como con “losotros”, mis congéneres desconocidos, que a través del mundo digital accedan a  eldrondelpensamiento.com. De todos espero enriquecerme con sus comentarios, críticas y aportes.

De mayor, en plena cuarta edad, cursé entre 2010 y 2013 el Itinerario de Filosofía y Humanidades en la Nau Gran de la Universidad de Valencia, España, con la pretensión de integrar vivencias, experiencias y conocimientos en el campo de la educación, el derecho, las ciencias sociales y la política. Algunos de los cursos los compartía con estudiantes regulares que bien podían ser mis nietas o nietos. Esa valiosa oportunidad me sirvió para observar a mis profesoras y profesores, principalmente en cuanto a las metodologías educativas. Para agosto de 2013, tenía invitación del Rector de la Universidad de Ibagué. Alfonso Reyes Alvarado, para pronunciar las palabras de inicio del semestre académico B ante los profesores de la institución, por lo que me dispuse a ordenar mis opiniones en mi calidad de “estudiante” y formular una serie de inquietudes que resultaron tener validez. Era indudable que prevalecía -y aún prevalece en muchos ámbitos- la enseñanza vertical en la que el profesor enseña y el alumno aprende, el sistema de currículo único, memorista y conductista, la cátedra magistral en la que parecería que el profesor habla, lee notas o apartes de libros, para oírse, escasas aplicaciones de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pero lo más preocupante era -y es- la resistencia a las innovaciones y a los consiguientes cambios de buena parte de los profesores.

Tal experiencia me animó a continuar investigando, leyendo, reflexionando, en compañía de uno de mis profesores, y finalmente a publicar conjuntamente, en julio de 2015, el libro “Revolución Tecnológica y Democracia del Conocimiento. Por una universidad innovadora.[2] Antes de su publicación, en febrero de ese año, a fin de contrastar el contexto del libro, dirigí sendos seminarios en la Universidad del Rosario de Bogotá y la Universidad de Ibagué con profesores que, además de permitirme conocer los avances en la investigación y adopción de nuevas metodologías y tecnologías, enriquecieron con sus comentarios nuestros puntos de vista, en particular los dos últimos capítulos: La Universidad ante los retos tecnológicos y sociales, y Conclusiones. En éste se trazan unos lineamientos comunes tendientes a fortalecer la cultura iberoamericana mediante la armonización de las universidades de los respectivos países con los acelerados avances científicos y tecnológicos que siguen registrándose. En este campo, es de destacar el papel innovador que cumple la Fundación del Banco Santander a través de la red universia.es que hoy agrupa a más de 1.300 universidades hispanoamericanas. Es preciso recordar que entre los capítulos centrales del libro se avizoraban horizontes igualitarios en virtud del procomún, la cultura libre, la economía colaborativa, el libre acceso al conocimiento y a la información. Igualmente, se remarcaba la diferencia entre lo digital y lo humano -algo que tiende hoy a hibridarse-, y se hacía énfasis en alcanzar un humanismo tecnológico.

Durante estos tres últimos años mis lecturas y reflexiones no han cejado y he continuado alimentando mi intelecto con pensamientos de filósofos y pensadores contemporáneos los que me ayudan, en diálogo mudo e íntimo, a iluminar senderos de comprensión de la confusión que hoy reina. Zigmund Bauman, Tony Judt, Tzevetan Todorov, Slavok Zizek, Noam Chomski, Noami Klein. Boaventura de Souza Santos y, por supuesto, Yuval Noah Harari, entre ellos. También he tenido el privilegio de comunicarme por correo o personalmente con expertos en el mundo de la cibernética y los sistemas organizacionales, como el amigo Raúl Espejo.[3] De él, recibí hace algunos meses, un mensaje inquiriendo mi opinión sobre el artículo de uno de sus colegas, seleccionado para publicar en una edición temática sobre cibernética y sistemas políticos en una revista científica. Se trataba de la viabilidad de la gobernanza de la democracia ante el avance de la inteligencia artificial y las máquinas cognitivas, y la formulación de alternativas sobre posibles sistemas viables. Tema apasionante, muy bien argumentado por el autor, y al mismo tiempo preocupante, tal como lo consigné en mi respuesta:

Es muy poco lo que yo pueda agregar, inclusive comentar, frente a los sustentos de cada argumentación. Lo único que me atrevo, pues en verdad es un atrevimiento, a comentar puntualmente es:

  1. La AI en la política -en cuanto al modelo de sistema de gobierno- será manejado por «la mano» de quienes formulen los algoritmos que «tomarán las decisiones». Podríamos llamar a ese capítulo: «Adiós a la democracia», como ya se ha empezado a visualizar y que el autor sutilmente deja entrever.
  2. No veo, ni siquiera imagino, cómo será la Gobernanza Mundial: competiciones entre «bloques», «sistemas» de AI -¿con diferentes objetivos?- aunque ¿cada cual en busca de la supremacía?
  3. Muertas las ideologías, las filosofías, los partidos políticos, etc., queda la «ética» en manos de la AI. ¿…?
  4. La desigualdad entre los grupos humanos, según los avances de la «Age of Cognitive Machines», que -como lo prevén varios investigadores- será inmensa: de una parte, los «transhumanos», híbridos entre congéneres y las máquinas cognitivas en una amplia gama de especímenes humanos.

Mi predicción es que muchos sapiens se convertirán en “cimarrones”, que se refugiarán en «selvas negras», huyendo de la tecnología.

Me queda la angustia de ver en qué mundo van a vivir mis descendientes y la «humanidad» en general.

Me vienen muchos pensamientos a la mente…y ahí quedan por el momento.

Ahora, empezando a leer el último libro del joven filósofo israelí, me encuentro con un pensamiento similar, aunque más concreto y preciso:

“Los algoritmos de macrodatos pueden crear dictaduras digitales en las que todo el poder esté concentrado en las manos de una élite minúscula al tiempo que la mayor parte de la gente padezca no ya explotación, sino algo muchísimo peor: irrelevancia.” [4]

Por lo visto, no prevé una gobernanza única, sino varios sistemas no democráticos, compitiendo entre sí con lo que podríamos llegar a tener varios modelos de dictaduras y por ende la desaparición del sistema democrático con sus conocidas imperfecciones. Lo grave es que los dictadores serán invisibles, como lo son hoy quienes se encargan de armar los componentes de la receta algorítmica para su aplicación por los pocos “dueños” del espacio cibernético.

Valencia, 3 de septiembre de 2018

[1] Harari, Yuval Noah. 21 lecciones para el siglo XXI (Spanish Edition) . Penguin Random House Grupo Editorial España.

[2] https://www.amazon.es/dp/B011LQPTT8/ref=dp-kindle-redirect?_encoding=UTF8&btkr=1

[3] http://www.syncho.com/documents/CVRaulEspejo052012_000.pdf

[4] Op. Cit. _healthymond-312766-unsplash

7 respuestas a “Un observador cualquiera

  1. Doctor Néstor Hernando, muy gentil de su parte abrir esta ventana a la opinión libre y fundamentada respecto de los temas que inquietan a la sociedad contemporánea en materia de ciencia, tecnología y humanismo. Enseñanza y aprendizaje es una relación dialéctica siempre presente desde el conocimiento adquirido en casa hasta la cumbre del pensamiento humano, en el tiempo y el espacio. Magnífica ésta su iniciativa del blog que en la práctica es una gran oportunidad para quienes gustan del buen diálogo y conservan la sencillez para seguir en el proceso del aprendizaje, con conciencia crítica constructiva. Gracias por su interés en esta humanidad que sigue caminando en un mundo algo o mucho incierto.

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  2. Estimado Néstor. Fascinantes y apremiantes temas. Al leer tu texto vino a mi mente una reflexión de un profesor de derecho chino, en donde argumentaba que el control de la inteligencia artificial estaría mejor en manos del Estado que de las empresas privadas que la utilizan (https://www.washingtonpost.com/news/theworldpost/wp/2018/05/03/end-of-capitalism/?noredirect=on&utm_term=.7a93d0393d7a).

    Iremos viendo cómo esa lucha por controlar la AI se irá desenvolviendo. Mientras tanto, creo que no deberíamos perder de vista que aún no llegamos a la irrelevancia. Seguimos siendo ciudadanos y, en medio de la sociedad en que vivimos, eso aún nos da la posibilidad de participar en las elecciones de nuestros gobernantes y en las elecciones más imediatas de lo que consumimos. Creo que ahí hay un enorme potencial para definir qué tan cimarrones seremos y qué tan estrechos o remotos serán las selvas en que nos refugiemos.

    Un abrazo enorme y aplaudo tu iniciativa. Gracias por compartir en este espacio más abierto.

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    1. Muy pertinente el comentario y la cita del profesor chino. En efecto, el tema de la propiedad intelectual -patente para el enriquecimiento de unos pocos, inclusive a costas de las contribuciones públicas- es el pilar en el que se sustenta el capitalismo en su versión contemporánea. Sé que expertos en cibernética empiezan a coincidir en la necesidad de regular la AI y similares avances tecnológicos. ¿Autorregulación? ¿Regulación por el Estado?.
      El sistema de capitalismo de Estado que rige en China ha producido un enjambre de oligarcas que hacen recordar a los de Rusia después del colapso del sistema comunista.
      De todas maneras, hay que darle cabida al estudio de todas y cada una de las alternativas que tiendan a salvar la civilización humana.
      Espero seguir contando con tus valiosos aportes.

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  3. Gracias Nestor Hernando; nos estas ofreciendo importantes reflexiones para entender algo más estos días de incertidumbre… me encantaría ver que estas reflexiones lleguen a las nuevas generaciones, las que están creciendo en un mundo con derroteros difíciles de ver… y con muchísima necesidad de luces orientadoras.

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    1. En efecto, esa es mi aspiración también: que la juventud no caiga en la indiferencia, sino que se apersone de su destino -es su obligación- frente a la avalancha tecnológica, pues de lo contrario caería en la irrelevancia. Me complacerá difundir extractos de tus enriquecedores aportes, así como los de tus colegas. Gracias, apreciado Maestro y amigo.

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