Sobre el blog

¿Cúal es el futuro que les espera a las nuevas generaciones? ¿Cuál será la organización social y el sistema político en el que se han de realizar? ¿Qué alternativas de subsistencia, de educación, de relación social?¿Cómo defenderse de la agresión tecnológica que quiere destruir al homo sapiens?

El paso de la modernidad sólida a la posmodernidad líquida de la que hablan los pensadores contemporáneos ha pulverizado instituciones y costumbres milenarias y abierto el camino hacia un individualismo prepotente, en la que los ácratas se mueven de forma caótica.

Vivimos sujetos a la incertidumbre del futuro del mismo homo sapiens, cuestionado por el avance de la tecnología, la neurociencia y demás disciplinas innovadoras en la que los datos y los algoritmos serán cada vez más  determinantes de las características y del comportamiento del ser humano y de la sociedad en la que desarrolla su existencia. Además, preocupa la constante concentración de poder económico y por consiguiente la desigualdad, así como los efectos acumulados de la depredación del hombre de la naturaleza, incluidas otras especies animales, que ponen en duda la viabilidad del planeta.

Estos cambios veloces y continuos han cuestionado la ética humanista y potencian sentimientos negativos como la ira, el odio, la rabia, el rencor, la venganza,  la violencia y la avaricia. También el  egoísmo, la superioridad y la soberbia que hoy exhiben  varios gobernantes autócratas que manipulan los hechos a su antojo mediante las redes sociales en la que crean la denominada «posverdad» y los «hechos alternativos». poniendo en entredicho la democracia como sistema de gobierno.

Simultáneamente, gran parte de la población mundial está al margen de estos avances que bien podrían calificarse de «amenazas» en cuanto tienen un alto poder destructor de las formas de organización social, los trabajos o empleos, las instituciones y metodologías educativas, todo ello propio de la revolución industrial, cuando apenas se están asomando a la sociedad del conocimiento, mientras sigue avanzando aceleradamente la «inteligencia artificial»  y ya se vislumbra en el horizonte la «sociedad de los datos». Y, en aparente contradicción, se anuncia la prolongación de la longevidad y hasta la «amortalidad» del ser humano, lo cual crea una sensación de perplejidad.