¿EL PRELUDIO DE UNA CRISIS MÚLTIPLE?

2020, año de interrogantes económicos, financieros y políticos.

El verano pasado, mi colega Brunello Rosa y yo identificamos diez posibles riesgos a la baja que podrían desencadenar una recesión en Estados Unidos y en el mundo en 2020. Nueve de ellos siguen en juego hoy. Muchos involucran a los Estados Unidos. Las guerras comerciales con China y otros países, junto con las restricciones a la migración, la inversión extranjera directa y las transferencias de tecnología, podrían tener profundas implicaciones para las cadenas de suministro mundiales, lo que aumentaría la amenaza de estanflación (desaceleración del crecimiento junto al aumento de la inflación). Y el riesgo de una desaceleración del crecimiento de Estados Unidos se ha agudizado en virtud del estímulo que la legislación fiscal de ha dado.”

Nouriel Rubini [1]

Al menos, tres factores indican que el desorden mundial va in crescendo lo que puede traducirse en una crisis global:

  1. La guerra comercial entre Estados Unidos y China en la que cada cual se atrinchera en una narrativa nacionalista que conlleva mutuas y crecientes retaliaciones y frena el comercio global. En el fondo, lo que está en juego es quién va a controlar la tecnología 5G y el Internet Cuántico, en el que los “materiales raros”, producidos en China son requeridos para su funcionamiento.  Según lo informan los medios, la potencia oriental lleva la delantera en esta competición.
  2.  El anuncio de Facebook del lanzamiento de una criptomoneda de circulación global caracterizada por la práctica desaparición de la intermediación financiera con graves efectos en el sector bancario tradicional por cuanto las transacciones no tendrán coste o será muy bajo en comparación con las que tradicionalmente aplica el sector financiero. Igualmente, parecería que la hoy débil soberanía monetaria de cada nación se volvería añicos.
  3. La campaña electoral presidencial en Estados Unidos cuyo pistoletazo de salida acaba de darse y en la que Trump intenta ganar el segundo periodo con base en la exacerbación de la xenofobia y el nacionalismo excluyente en el campo económico, además de resaltar los buenos datos en empleo y aceptable comportamiento de la economía estadounidense durante su mandato, tendencia heredada de administraciones anteriores.

La deslocalización industrial de Estados Unidos hacia países con factores de costos menores produjo en algunos estados como Illinois, Michigan, Wisconsin, Ohio, Indiana, Minnesota, Pennsylvania, los hoy llamados rust belt, antes conocidos como los estados industriales, justo los que le dieron la victoria a Trump en el 2016 contrariando la tradición demócrata de su población. La reducción de impuestos y otros incentivos, así como las grabaciones arancelarias a la producción de empresas americanas en China, no ha producido el regreso de muchas industrias (6% apenas). En cambio, están trasladándose a otros países que pueden resultar beneficiados con la guerra comercial entre las dos grandes potencias económicas mundiales entre los cuales se menciona a México, Brasil y Canadá en el continente americano, India, Malasia, Vietnam, Tailandia e Indonesia en Asia. Ninguno en Europa ni en América del Sur.

“Muchas empresas con presencia en China admitían que los costes derivados de su presencia allí estaban aumentando y los aranceles han avanzado este proceso”, apunta Alicia García Herrero, economista principal de Natixis para Asia-Pacífico. “Entendemos la última ronda de tarifas como un empuje de EE. UU.  a sus empresas para que salgan de China. Pero, de cara al futuro, no hay un país que pueda sustituir a Pekín por sí solo”.[2]

La reunión del G-20 el 28 y el 29 de este fin de semestre en Osaka, Japón, abre un compás de esperanza de que la anunciada escalada de la guerra fría comercial mueva a los mandatarios a que acuerden evitar conjuntamente las graves consecuencias mundiales de una crisis económica global de consecuencias impredecibles. Dilatar negociaciones no es la estrategia más recomendable, aunque puede generar réditos políticos a Trump en su campaña por la reelección. Mientras, sorprende la noticia de que Coca Cola, la gigante empresa estadounidense de bebidas, y Mengniu, su par en el campo de los lácteos en China, se hayan unido como patrocinadores conjuntos de los Juegos Olímpicos hasta 2032, tal como lo anunció en Lausana el presidente del Comité Olímpico Internacional. Esto podría ser un indicio de que la economía de mercado seguirá prevaleciendo de forma efectiva sobre la política.

En cuanto al segundo factor de riesgo de crisis global en 2020, Mark Zuckerberg ha confirmado que el año entrante lanzará al mercado su propia criptomoneda, Libra, con circulación global, registrada en Suiza por su empresa filial Calibra, utilizando la tecnología del blockchain. De partida, cuenta con un potencial de 2.400 millones de sus usuarios y aspira a poder captar parte de los 1.700 millones de personas que en el mundo aún no tienen cuenta bancaria. Cabe recordar que el banco más grande de Estados Unidos, J. P. Morgan, tiene solo 50 millones de cuentas digitales.

Libra, a diferencia de bitcoin y otras criptomonedas, contará con el respaldo real de reservas mediante un consorcio de otras 28 grandes firmas, lo que la hará intercambiable en el mercado mundial de monedas y menos volátil. Como lo comenta The Economist, tal anuncio es “una revolución del consumidor, pero también podría desestabilizar el sistema financiero y reducir la soberanía económica (monetaria) de los gobiernos…Daría a los países menos desarrollados acceso al sistema financiero y una manera de proteger los salarios de los trabajadores de la inflación desbocada…Podría desencadenar una ola de innovación en las finanzas, al igual que lo hizo Internet en los servicios en línea.[3]

Respecto al lanzamiento de Trump por la reelección, el pasado 20 del presente mes ante una multitudinaria concentración de sus seguidores en Orlando, Florida, tal como se preveía se vanaglorió de los datos económicos, el regreso de la industria del acero y el alto nivel de empleo, todo lo cual lo llevó a afirmar que el estado de la economía es “el mejor de la historia”. Invitó a los estadounidenses a “Mantener América Grande” (continuidad de su lema “Hagamos América Grande de Nuevo”), presentó a sus opositores como “destructores del país”, y afirmó que “Estados Unidos nunca será socialista”, en clara referencia a Sanders quien se perfila como uno de los candidatos con mayor opción a ganar la nominación demócrata para el periodo 2021-2025. Arremetió contra los inmigrantes, reiteró las amenazas de expulsar a millones de indocumentados y reafirmó su política nacionalista en el escenario global, en el que sigue atacando sin cesar a Irán. Días después, prometió inversiones cuantiosas (50.000 millones de dólares) en el Medio Oriente principalmente a través de Netanyahu, su aliado incondicional en Israel lo que tensiona más la tradicional situación conflictiva de esa región, en la que también juega Arabia Saudita papel importante.   

Sin embargo, hasta el momento, casi todas las firmas de encuestas de opinión dan a Trump como perdedor. Por ejemplo, Emerson en su última publicación (junio 25) da como ganadores, por orden de diferencia, a Biden por 10 puntos, Sanders +10, Warren +6, Harris +4, Buttigleg +4. Quinnipiac, otra firma encuestadora, publicó resultados muy similares el pasado 18.

En cuanto a conocerse el candidato o candidata que a nombre del Partido Demócrata enfrentará al actual presidente en su pretensión reeleccionista, una decena de aspirantes están moviendo a sus potenciales electores. Por lo pronto, es visible que se desafiarán, tal como sucedió entre Sanders y Hillary, la corriente social demócrata y la liberal tradicional. La primera cuenta a su favor con el crecimiento de la desigualdad durante el último medio siglo.

La Convención Demócrata se celebrará en Milwaukee entre el 13 y el 16 de julio de 2020 después de que los aspirantes se hayan sometido a la lisa en todos los estados de la Uión, comenzando por Iowa en febrero. Por su parte, los republicanos tendrán su convención en Charlotte, Carolina del Norte, si bien hasta el momento se desconocen otros nominados distintos a Trump. Así que estamos aún lejos de la justa electoral del 3 de noviembre de 2020. Trump se encuentra desde el inicio de su mandato en permanente campaña electoral, tiene a su favor  su arrojo desenfadado por jugarse la piel desde la Casa Blanca y , además, con amplios recursos financieros.

En cuanto a América Latina, pende la incógnita de lo que suceda en Venezuela y sus aliados, Cuba y Nicaragua. Por el momento, continúan los anuncios de sanciones económicas, similares a las impuestas sobre Irán. Se desconoce lo que esté sucediendo en una supuesta mesa de negociaciones en Noruega. Por fortuna, las Naciones Unidas se ha hecho presente en territorio venezolano a través de la Comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet, lo que, es de esperar, ha de facilitar la atención a la crisis humanitaria que vive allí la gran mayoría de su población lo que se aprecia en el flujo constante de emigrantes. Tal éxodo está llegando a límites de saturación en Colombia.

Mientras, los riesgos arriba mencionados de una crisis múltiple en el 2020 ya están afectando a inversores y consumidores que miran el futuro inmediato con prudencia.

Valencia, 26 de junio de 2019


[1] Project Syndicate. Junio 14, 2019

[2] El País, junio 3, 2019

[3] Junio 18 y 22 de 2019

Una respuesta a “¿EL PRELUDIO DE UNA CRISIS MÚLTIPLE?

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.