LA UNESCO Y LA HUMANIZACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL


El ritmo de cambio en las tecnologías de la información y los servicios y la aparición de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y la robótica avanzada requieren una revisión continua de los mecanismos diseñados para fomentar las oportunidades y mitigar los riesgos que surgen de ellos. Los cuatro principios y la dirección en que señalan proporcionan una visión más amplia de la evolución de la humanidad y de los desarrollos «.[1]

En artículos anteriores hemos insistido en la concentración de los avances tecnológicos en manos de unas bien conocidas empresas globales, al amparo de patentes, uno de los pilares del sistema capitalista. El reconocimiento al derecho de la propiedad intelectual es considerado un atractivo estímulo a la innovación, a la creatividad y a la invención de máquinas, aparatos, utensilios, métodos y demás formas de uso abierto, obviamente a cambio de un precio. Ahora, en momentos en que predomina la inversión en bienes inmateriales, intangibles, como es el conocimiento, la información masiva, capturada o distribuida a través del Internet y procesada por diversos softwares, parecería no existir alternativa alguna. Por fortuna, desde 1945, el mismo año de su creación, la ONU fundó la “Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)”, aunque un tanto silenciada por los medios de comunicación y con escasos recursos financieros de los países miembro. 

Han sido múltiples sus beneficios en procura del cumplimiento de su misión de promover la educación -a partir de la alfabetización-, la ciencia, la tecnología y la innovación, la cultura, la comunicación y la información como formas para establecer una cultura de paz, mediante el fomento del diálogo entre las civilizaciones, las culturas y los pueblos. La tarea de rescatar y hacer perdurable la “memoria histórica”, material e inmaterial de la humanidad, es la más conocida.

En la era digital, desde la irrupción del Internet, UNESCO ha estado atenta a su desarrollo e impacto en la sociedad. A través de sus respectivas delegaciones y mediante conferencias de sus organismos territoriales ha divulgado directrices y programas entre los respectivos gobiernos con miras a que asuman la promoción y el acceso a la ciencia y las tecnologías de forma democrática y ética. La Agenda de Lisboa para un mayor y mejor crecimiento de los países europeos y del continente, adoptada en el año 2000, es un ejemplo. Allí se identificaron desafíos y se fijaron metas que periódicamente se han ido revisando, cada vez con mayor énfasis en Investigación e Innovación y con el claro propósito de fortalecer el desarrollo y también generar empleo, mejorar los índices de productividad y robustecer la cohesión social. Fue así como en 2014 se adoptó el programa “Horizonte 2020” al que se le asignaron 80.000 millones de euros para el sexenio, “el mayor programa marco de investigación e innovación de la UE hasta el momento”.

Todo parece indicar que la región de América Latina y el Caribe ha sido la que mayor influjo ha recibido de la UNESCO. En el decenio de los sesenta del siglo pasado se acordó el 1% como meta de inversión del PIB en Ciencia y Tecnología, incumplida como tantas otras. Colombia, con la creación en 1968 de COLCIENCIAS, asumió de forma orgánica la función de promover el desarrollo científico y tecnológico. La adopción por cada país miembro de una “Agenda Digital” ha impulsado igualmente el avance de las TIC en la región en plan de contribuir a la disminución de la pobreza y de la desigualdad, características endémicas de la región. En noviembre de 2009, con motivo del IV Foro Mundial de la Ciencia celebrado en Budapest, “América Latina y el Caribe fue la única región del planeta que preparó y presentó un documento regional en donde se establecieron las bases para consolidar un programa estratégico en ciencia y tecnología. La presentación del documento ante la asamblea del IV Foro Mundial de la Ciencia, fue realizada por los representantes oficiales de las áreas de ciencia y tecnología de Argentina, Brasil y México.[2]

Ya dentro del marco de los ODS, la Conferencia General de 2015, dada la cobertura que ha alcanzado a nivel global, su ubicuidad y su influencia en toda la humanidad, aprobó la declaración de “Universalidad del Internet” que se sustenta en 4 principios: los Derechos Humanos, Abierto, Accesible a todos, y Múltiple participación de las partes interesadas.[3] En esta misma área, es justo recordar y destacar uno de sus principales logros, gracias a un trabajo colaborativo global: la invención de LINUX, un software libre que se caracteriza por ser un código que puede ser utilizado, estudiado, modificado, y utilizado con cualquier fin y redistribuido en su formato original o con las mejoras o modificaciones hechas. Si bien, es de lamentar su escasa aplicación por cuanto los softwares privados van atados a los hardware.

Ante la indiferencia generalizada de los políticos y los gobiernos, que como máximo asumen que su papel frente al avance de la tecnología es construirle -a las grandes empresas globales dueñas de las patentes- la infraestructura requerida para que, a manera de railes ferroviarios, puedan transitar gratuitamente sus artefactos y aplicaciones, constituye una bocanada de aire fresco la celebración de la Primera Conferencia Mundial de la UNESCO sobre “Principios para la IA: ¿Hacia un enfoque humanista?  realizada el pasado martes (5 de marzo) en su sede central de Paris. De esta forma, en cumplimiento de su misión como laboratorio de ideas y determinador de normas tendientes a señalar fundamentos y formas de gobernanza de los desarrollos tecnológicos, ha asumido el estudio y análisis de las incidencias en el ser humano de la IA a fin de regular sus consecuencias sociales y éticas, pues como bien lo ha afirmado Audrey Azoulay, la Directora General de la UNESCO: La inteligencia artificial es la nueva frontera de la humanidad. El principio que la rige no es llegar a ser autónoma ni sustituir a la inteligencia humana, pero debemos asegurarnos de que se desarrolle a través de un prisma humanista”.

En el desarrollo del temario propuesto participaron expertos mundiales de diferentes países altamente desarrollados (de España ninguno, uno de Brasil y uno de Sudáfrica) y representantes de las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Consejo de Europa, la Unión Internacional de Telecomunicaciones y el Banco Mundial. La jornada estuvo dividida en cuatro sesiones en la que los panelistas aportaron respuestas a preguntas previamente formuladas por los organizadores:

  1. Retos y Oportunidades de la IA:

¿Cuáles son algunos de los principales desafíos y oportunidades para garantizar el desarrollo de la inteligencia artificial que sirve a la humanidad? ¿Cómo puede la IA contribuir concretamente al desarrollo sostenible? ¿Cómo puede la IA potencialmente aumentar y combatir los sesgos, especialmente en el ámbito de la igualdad de género, la discriminación y la reducción de las divisiones digitales? ¿Existen buenas prácticas en el desarrollo de políticas públicas a nivel nacional en el campo de la IA y, de ser así, cuáles son?  

  • La universalidad de la IA.

¿Qué significa la universalidad, un enfoque totalmente inclusivo, en IA, y qué aspecto podría tener? ¿Por qué es importante la universalidad en la IA, tanto en términos geográficos como de partes interesadas? ¿Cómo gobernamos la IA y quién hace qué en un enfoque de múltiples partes interesadas? ¿Cuáles son los factores clave para un entorno habilitador de sonido para la IA?

  • ¿Hacia una IA ética centrada en el ser humano?

¿Qué entendemos exactamente por una IA ética y centrada en el ser humano? ¿Cuáles son los desafíos éticos inmediatos y potenciales a largo plazo planteados por IA en los dominios del mandato de la UNESCO? ¿Cuáles son algunos de los desafíos para establecer marcos y principios éticos en este campo? ¿Cambia esta definición en diferentes regiones del mundo? ¿Cuál es un camino posible para avanzar y quién necesita participar en la conversación?  

  • Nuevas arquitecturas de cooperación internacional en IA

¿Cómo puede garantizarse la cooperación multilateral en IA entre los organismos internacionales, regionales y nacionales relevantes para que no estemos reinventando la rueda en lo que respecta al desarrollo de normas y estándares en este dominio? ¿Qué estrategias, marcos y principios se han desarrollado a nivel nacional o regional en relación con la inteligencia artificial y los valores centrados en el ser humano? ¿Qué queda por hacer y cuál es el papel de la UNESCO?

Cabe esperar el análisis, compendio y armonización de las respuestas aportadas por los participantes, así como las recomendaciones que la Organización promulgue para ser tenidas en cuenta por los países miembro, los gobernantes, los políticos y los educadores. Personalmente, me inclino a pensar que lo relativo al punto 3 de la Agenda puede contribuir a la adopción, respeto y acatamiento de una ética universal por los encargados de la formulación de los respectivos algoritmos de cuya aplicación surgen las diversas formas de la Inteligencia Artificial. También el punto 4, pues ante la desorientación, desarticulación y hasta anarquía que impera en países de mediano o bajo desarrollo tecnológico, es urgente diseñar la arquitectura de esa necesaria cooperación entre gobiernos, regiones y organismos internacionales. 

Estaremos atentos a conocer las respuestas de los expertos y las directrices que la UNESCO y las Naciones Unidas señalen a fin de evitar que la Inteligencia Artificial resulte convirtiendo al homo sapiens en un Estúpido Natural.  

Valencia, 9 de marzo de 2019  


[1] Los indicadores de universalidad de Internet de la UNESCO: un marco para evaluar el desarrollo de Internet; Proyecto para la consideración del Consejo Intergubernamental del PIDC, noviembre de 2018. Disponible: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000265830

[2] http://www.epn.edu.ec/wp-content/uploads/2017/03/sistem-nacion-cyt.pdf

[3] Se conoce más comúnmente por sus siglas en inglés: (ROAM. Rights, Open, Accecible, Multiparticipation of stakeholders)

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